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viernes, 13 de agosto de 2021

Reflexiones de un profesorado comprometido ante el nuevo escenario educativo (IV)

 

La Evaluación formadora

¿Cómo contribuye el “evaluar” a una escuela que se renueva? 

"Cuando una persona aprende a aprender en realidad lo que aprende es a autorregular sus procesos de aprendizaje”.

                                                                       Héctor Ruíz

 

"La evaluación puede promover que las y los estudiantes lleguen a ser capaces de resolver problemas reales".

                                                                       Neus Sanmartí

 

“Si quieres cambiar su manera de aprender?, cambia tu manera de evaluar”

                                                                       Albert Sangrà

 

En el marco de las reflexiones que desde Convives estamos compartiendo, hoy lo hacemos, brevemente, desde la evaluación como factor clave para renovar nuestros centros y nuestras prácticas educativas.

 

“Dime cómo evalúas y te diré cómo enseñas”, frase muy manida pero que  nos pone ante el espejo de nuestras prácticas diarias y nos cuestiona la necesidad de plantearnos seriamente la evaluación, al inicio y como guía de todo el proceso de enseñanza y aprendizaje.

 

-  ¿El objetivo de la evaluación es el aprendizaje o su calificación?

-  ¿Evaluamos para aprender?

-  ¿Calificamos lo que realmente enseñamos?

- ¿Podemos hacer que nuestro alumnado sea consciente de su aprendizaje y que se pregunten cada día “qué he aprendido hoy”?

En este marco de referencia consideramos que la evaluación debe ser revisada y actualizada superando el sistema de calificaciones cuantitativo por áreas en el que nos situamos muy mayoritariamente y situarnos en objetivos competenciales que deben adquirir TODO nuestro alumnado.

 

Actualmente en nuestros centros vivimos contradicciones “esquizofrénicas” cuando trabajamos por Proyectos de manera interdisciplinar y tenemos que poner notas por áreas.

 

La revisión de la evaluación debería afectar a todas las etapas educativas incluido el Bachillerato y la imprescindible modificación de las pruebas de selectividad para adaptarlas de verdad a una evaluación competencial.

 

Es deseable y, diríamos que muy necesario, incorporar nuevas formas cualitativas y compartidas de los objetivos de la evaluación: sistemas de autoevaluación, de observación, de coevaluación, de evaluación colegiada, pruebas cooperativas, rúbricas, porta folios, mapas mentales…. La finalidad es integrar la EVALUACIÓN como parte del proceso de aprendizaje del alumnado, haciéndoles conscientes de los objetivos y criterios que queremos conseguir, de cómo les proponemos lograrlo y de los avances que van haciendo. El sentido final será reflexionar sobre qué hemos avanzado, qué queremos mejorar o aprender y qué cambios de la práctica educativa debemos modificar

 

Y en este proceso se debería facilitar e incorporar a las familias que, en muchas ocasiones, solo conocen el modelo de evaluación cuantitativa o numérica, que en realidad les aporta poca o nula información sobre los logros que sus hijos e hijas van adquiriendo, como estimularlos y especialmente sus dificultades para ello. Sería de gran avance hacerlas partícipes de la evaluación por competencias y su papel en el logro de los objetivos compartidos. Toda la comunidad educativa -familias, profesorado y entorno- debemos ser un único faro que guíe al alumnado en su proceso de construcción personal y social. 

 

Hay que romper con la idea de la separación de los conocimientos, por un lado, y las destrezas y actitudes, por otro. Porque no puede haber competencias sin conocimientos, pero sí puede haber conocimientos sin competencias.

 


Es imprescindible que estas reflexiones traspasen el muro de los centros y se debata en los claustros y las comunidades educativas, sólo así podremos avanzar. 

Aprendizaje-competencial