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lunes, 2 de agosto de 2021

La Ley de Memoria Democrática. Vínculo educativo con la Convivencia

 

 

En los centros educativos de Alemania, de Italia, se estudian y analizan los hechos más trágicos de su historia reciente: fascismos, dictaduras, II Guerra Mundial... sus causas y consecuencias.

Reflexionan sobre ello con naturalidad y con la finalidad de reforzar el respeto a los Derechos Humanos y el fomento de valores de ciudadanía que eviten repeticiones de hechos tan crueles como los vividos.

Nuestro alumnado de secundaria tiene cierto conocimiento de dictadores como Hitler o Mussolini, de la existencia de campos de concentración o del holocausto judío y sin embargo desconoce prácticamente lo acontecido en nuestro país en esos momentos, desconocen generalmente lo acontecido en la II República Española, en la Dictadura franquista, o la Guerra Civil, y por supuesto desconocen la represión tras acabarse esa guerra. Si acaso les llega algún conocimiento, es muy difuso según afirma Enrique Javier Díez Gutiérrez, profesor de la Facultad de Educación de la Universidad de León y autor de La asignatura pendiente. La memoria histórica democrática en los libros de texto escolares.

En el abordaje educador de los conflictos escolares enseñamos al alumnado que no es posible resolverlos sin afrontarlos y clarificar lo acontecido, que se deben reformular en un relato común de lo ocurrido. Reconstruirlos exige reconocimiento, responsabilización de cada parte y reparación del daño. Sólo este proceso permite profundizar, conocer causas y consecuencias, analizarlas, poder aprender de los errores y tener la oportunidad de superar el problema positivamente. Es necesario colocar y reconocer de forma sistemática lo verdaderamente acontecido.

Sería muy deseable que esto ocurriera con la enseñanza de esta parte de la historia del siglo XX en España, que sigue evitándose y por tanto no recibe un tratamiento estricto. Se ha instalado un falso “pasar página” que sitúa la necesaria reivindicación de abordarla en intencionalidades de despertar rencores y rencillas del pasado. Nada más incierto desde los más elementales principios de la convivencia pacífica.

Además, se sigue falseando lo acontecido y asimétricamente, se responsabiliza a las "izquierdas" de provocar la contienda con actos violentos y que las “derechas”, sin más remedio, tuvieron que responder. Las investigaciones desde la historia experta y consolidada desmontan esta interpretación revisionista que ha reaparecido en los últimos años, y sitúan la cruel y larga Guerra Civil española al fracasar el golpe de estado contra el legítimo Gobierno de aquel momento constituido democráticamente, el Gobierno de la II República Española. (Comprender la Guerra Civil, Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza).

Esta asignatura pendiente es la que pretende corregir la nueva Ley de Memoria Democrática cuyo Anteproyecto se aprobó, para su tramitación en el Congreso, el pasado 20 de julio de 2021 y de la que queremos hacernos eco. En la exposición de motivos se recoge: “el impulso de políticas de memoria democrática se ha convertido en un deber moral que es imprescindible fortalecer para neutralizar el olvido y evitar la repetición de los episodios más trágicos de la historia. El firme compromiso con la pedagogía del nunca más se ha convertido en un imperativo ético fundamental en las sociedades democráticas en todo el mundo.

El libro de Enrique Javier Díez y periódicos informes que se publican desde 2013 constatan que determinados contenidos sobre esta época se han empezado a introducir tímidamente en los libros de texto y que no se tratan con suficiente profundidad.

Por este motivo son precisas leyes que impulsen una clara finalidad pedagógica y promuevan el necesario conocimiento y estudio de épocas históricas recientes en los contenidos curriculares. Leyes similares se han promovido en países de nuestro entorno, siempre con dificultad y empeño, reconstruyendo la historia más ajustada a los hechos, persiguiendo apologías de dictaduras y promoviendo el reconocimiento y la reparación de las víctimas.

En España es necesario reconocernos como sociedad, como país, y a ello contribuye que las generaciones más jóvenes tengan una visión lo más amplia posible de nuestra historia reciente. Que conozcan los daños y también los avances culturales y las reformas que se realizaron durante la II República Española: reforma agraria, laboral, educativa, ejército, penitenciarias, voto femenino, los valores democráticos, la separación Iglesia-Estado… Es imprescindible que la épica del fallido golpe de estado, la dictadura franquista y la represión posterior, y la necesidad y valor de la Transición española sean elementos integrales de la formación de nuestra adolescencia y juventud.

Conocer y comprender, responsabilizarnos para reparar y aprender del pasado. Es preciso incorporar estos contenidos a la programación habitual. Afortunadamente contamos con investigaciones muy relevantes, con testimonios y numerosos estudios locales de Asociaciones Memorialistas.

Desde la Asociación Convives, ocupada en potenciar una convivencia positiva en todos los ámbitos, personal, escolar y social, tenemos el convencimiento de que el riguroso conocimiento de nuestro pasado nos ayudará a construir mejor nuestro futuro.

 

Convives

 


jueves, 29 de julio de 2021

Reflexiones de un profesorado comprometido ante el nuevo escenario educativo (III)

 

Las escuelas no pueden funcionar como burbujas, sino como talleres de vida, de democracia, de igualdad, de compromiso, de intervención comunitaria”                                                                              

Marina Garcés

La filósofa y escritora nos propone convertirnos en eternos aprendices no solo en el ambiente escolar sino en todo el espacio vital. Desde esta óptica compartimos nuestras reflexiones sobre la necesidad de convertir todos los espacios de nuestros centros en espacios educativos y educadores proyectando un modelo de ciudadanía comprometida, igualitaria y cuidadosa con el
medio y las personas. 



Los Centros como espacios educativos y educadores 

 

Consideramos una responsabilidad social ineludible, asumir desde la educación obligatoria la tarea de educar para una ciudadanía sana física y mentalmente, personalmente responsable y socialmente comprometida.



Desde este punto de vista la competencia personal, social y de aprender a aprender ha de ser trabajada y evaluada desde todas y cada una de las áreas, y ámbitos, desde las actividades, proyectos y propuestas de nuestros centros educativos y desde todas las personas que participamos en el acto educativo del centro.



Hablamos del cuidado de los detalles y el trato cotidiano, desde el cuidado físico del centro, del aula, del barrio o del planeta, al cuidado exquisito de las personas que interactuamos en él. Un chico o una chica desde que entran a nuestras escuelas, hasta que salen de la escolaridad obligatoria ha de tener la oportunidad de aprender a convivir en igualdad, de vivir situaciones de buen trato, de diálogo, de escucha, de equidad, de gestión pacifica de los conflictos, desde la empatía y la asertividad, entrenándose en la gestión de la incertidumbre, de posibles éxitos o frustraciones, con naturalidad, consiguiendo desarrollar su resiliencia.



Para conseguirlo necesitamos contrarrestar posibles influencias des-educadoras, a veces ir contracorriente de prácticas normalizadas pero dañinas y desarrollar prácticas restaurativas, aprender y enseñarles a anticipar determinados riesgos y a promover actitudes pro sociales, igualitarias, equitativas e inclusivas.

De forma firme, entendemos que deben trabajarse y cumplirse, sin fisuras, las pautas establecidas, las normas comunes (pocas, claras, cumplibles y adaptadas a cada contexto) las que nos permitan adaptarnos a cada circunstancia. La capacitación para la adaptabilidad, siempre desde el respeto y la cooperación con las demás personas, ha de entrenarse sistemática y constantemente en la escuela para que nuestro alumnado las asimile y pueda transferirlas a su vida, a lo largo de la propia trayectoria vital. Tenemos que abordar las situaciones de conflicto como oportunidades de mejora de forma constante, adaptando nuestra docencia a las circunstancias personales y al contexto de forma dinámica y firme.



Los Decretos de Convivencia de nuestros centros han de cambiar de paradigma para pasar de una convivencia Reactiva (con mirada en el castigo, en la sanción) a una convivencia Proactiva (con mirada educadora al futuro, con enfoque restaurativo),

Los Decretos de Convivencia y los ROF han de legitimar las actuaciones proactivas para desarrollar alternativas educativas a las sanciones, así como dotarnos de las organizaciones y estructuras precisas para sostener sistemas de alumnado mediador, alumnado ayudante, ciberayudantes, cotutorización, mentorazgo, etc.

En definitiva, conseguir que nuestros centros sean una Comunidad Educadora.