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domingo, 9 de mayo de 2021

EL PODER DE LA PALABRA

 

El Poder de la Palabra

Dar y quitar la palabra, tergiversar las palabras, tomar la palabra, retirar la palabra...

Es obvio el poder que tienen las palabras, es obvio que tener representación propia, reconocimiento a la propia existencia, de la propia historia, es un asunto personal y de justicia social.

Cuando se dificulta este derecho, o se impide, es porque unos grupos imponen su poder sobre otros.

Eduardo Galeano, en su libro "Las bocas del tiempo", "Ladrones de palabras", denuncia cómo el poder capital, sutilmente, se apropia de las palabras valiosas, enturbiando su significado, confundiendo al mundo, robando poder a palabras viejas o a palabras nuevas que surgen.

          "Según el diccionario de nuestro tiempo, las buenas acciones ya no son los nobles gestos del corazón, sino las acciones que cotizan bien en la  bolsa, y la bolsa es el escenario donde ocurren las crisis de valores" "...Sus planes de ayuda venden salvavidas de plomo a los países que ellos mismos ahogan y sus misiones de paz pacifican a los muertos..." Ladrones de palabras, Eduardo Galeano

La oposición al lenguaje no sexista es sistemática, estructural y cultural. El rechazo al uso del lenguaje inclusivo no es por corrección gramatical, es un asunto de Poder.

Las lenguas vivas evolucionan influyendo en la génesis y desarrollo del pensamiento colectivo. La persistente demonización del uso inclusivo del lenguaje tiene gran transcendencia y desde que existen políticas públicas de igualdad, se ha enfatizado la importancia de adoptar usos no sexistas del lenguaje. 

    "La lengua española no es machista, no es racista, ni homófoba. Es el uso que hacemos de ella lo que determina el carácter del discurso. Es una herramienta y, como tal, podemos utilizarla bien o no”. Guerrero Salazar

Desde la Convivencia positiva, desde la Coeducación hemos de defender el uso no sexista del lenguaje por su transcendencia en la vida de las personas; hemos de denunciar que el diccionario siga dando cobijo a acepciones y ejemplos sobre la mujer llenos de prejuicios y anacronismos, de vocablos que discriminan a las mujeres y que no acepte entradas como "buentrato" ( sí admite maltrato) ni otras de la teoría feminista como "techo de cristal" o "brecha de género", etc., aún siendo habitual su uso).

Es cierto que van desapareciendo del diccionario algunas acepciones machistas, así "débil" o "endeble" ya no lo une a “femenino”. La palabra "valor" y "firmeza" se han desvinculado de la definición de “hombre”; “gozar” ya no es “conocer carnalmente a una mujer”. En la definición de “huérfano/a” actualmente se iguala en cuanto a la pérdida del padre o la madre. “Socia” y ”alcaldesa” tienen ya valor propio, aunque en el caso de alcaldesa, sigue apareciendo "coloquialmente mujer del alcalde".

A pesar de estos pequeños avances, desde múltiples frentes, surgen continuamente argumentaciones contra el uso del lenguaje no sexista, ridiculizándolo, robándole el valor simbólico que conlleva, ofreciendo resistencias a su avance.

La arraigada costumbre del uso abusivo del masculino genérico, la ausencia de representación de las mujeres, convierten la vindicación del lenguaje inclusivo en una tarea de especial dificultad, al unirse a lo anterior las resistencias individuales. Es difícil cambiar automatismos y hábitos del lenguaje tan arraigados y hacerlo exige un esfuerzo personal, consciente, para evitar reiteraciones y también expresiones espontáneas, llamadas asociaciones implícitas (asociación de ideas estereotipadas que por uso han establecido conexiones neuronales, que las "automatizan").

    El masculino genérico asegura la inexactitud del lenguaje y contribuye a mantener la duda sobre la inclusión o exclusión de las mujeres, las chicas, las niñas, en cada contexto. Históricamente las mujeres han estado excluidas del masculino genérico; en "Los derechos del Ciudadano" se consiguió el derecho de ciudadanía para los hombres sólo... Hay en la historia infinitos ejemplos significativos: derechos jurídicos, derecho a la educación, derecho al voto... que en cada momento aparecían en masculino genérico.

    Si nos vamos a ejemplos cotidianos, sólo tenemos que imaginar a una niña de tres años, en su primer día de clase, cuando escucha "los niños se lavan las manos"; podemos imaginar su duda, ¿ella va en ese turno?. Se ha dado cuenta de que en ocasiones ha de sentirse incluida en "niños", pero que en otras está excluida en "niños". Claro que la repetida y normalizada situación, la hace estar pendiente de otras señales que le aseguren, o nieguen, si está incluida. Desarrollará la agudeza de la percepción, aprenderá a estar atenta a sutiles señales y gestos, pero también desarrollará inseguridad, subordinación y aprenderá que ha de esperar a ser autorizada. Terrible. Terrible, pues el lenguaje, junto a actitudes y estereotipos sexistas, le subrayará a lo largo de su vida códigos de género en el mismo sentido.

    El lenguaje configura y determina nuestro pensamiento, influyendo en lo que pensamos, sentimos y hacemos, condicionando lo que vivimos.







Hace unos días, la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, sufría el trato machista en su visita a Turquía. Podemos ver la noticia en estos enlaces  Se me trató así por ser mujer y Sofagate 
"Me sentí sola y dolida, como mujer y como europea"

"Cualquier violencia contra mujeres y niñas hay que castigarla"               

Presenciamos el incómodo e injusto momento, en un acto oficial, en el que se le niega su espacio por ser mujer. Presenciamos cómo las personas allí presentes participaron pasivamente al no parar la situación, vimos cómo se sometieron a esa escena de exclusión y subordinación. 


    "Violencia de género es toda práctica social que implica la desvalorización de lo “femenino”, así como el ejercicio de la dominación de forma consciente o velada hacia las mujeres, a partir de estrategias como la desautorización, la invalidación de sus discursos, el silenciamiento de sus voces, el sometimiento de sus    cuerpos y   expresiones, el desprestigio de las tareas asignadas a las mujeres o la limitación y exclusión de sus usos del espacio y los  tiemposCarmen Gregorio Gil 2006 en "Violencia de Género y cotidianidad escolar"

     El saber femenino ha sido desprestigiado, invisibilizado, infravalorado y excluido. La teoría feminista sigue aún, a pesar de más de tres siglos de existencia, ausente del "saber académico". Queremos destacar el "Breve Diccionario de Feminismo", una reciente publicación de Rosa Cobos y Beatriz Ranea 2020, donde han recopilado más de 80 entradas y términos de la genealogía feminista. Recién publicado por la editorial Catarata, ha sido elaborado de forma cooperativa, intergeneracional, con participación de figuras relevantes del feminismo en España y América Latina. La teoría feminista, desde sus orígenes, ha ido construyendo un marco interpretativo de la realidad, con gran capacidad explicativa para evidenciar la desventaja social de las mujeres, para ir ensanchado los límites civiles y políticos de las democracias, incidiendo en visibilizar aquellas cuestiones personales, políticas y existenciales antes negadas o reprimidas, introduciéndolas en el debate público.

Nombrar es el principio simbólico para empezar a Reconocer y hacerlo  es una parte, importante, pero parte de un conjunto de códigos de género que desigualan el poder de las niñas y los niños, el poder de hombres y mujeres.

         "Las gotas del lenguaje sexista, de los gestos discriminatorios, de las bromas procaces, de la falta de respeto, van haciendo crecer y fructificar el árbol del sexismo. Ese árbol maldito que regamos de mil formas, va  dando frutos envenenados. Miguel Ángel Santos Guerra, 2019 “ Contra el sexismo”.

 Desde la educación hemos de incorporar la Coeducación como fórmula de avance hacia la equidad personal, interpersonal y social, hemos de contribuir al reconocimiento de los derechos humanos, de la valía personal.

La educación para la convivencia positiva sólo es posible desde la coeducación, desarrollando la competencia de aprender a ser y aprender a convivir - o como se denominan en la nueva ley educativa: Competencia Personal y Competencia Social.

Para Coeducar hay que superar resistencias, fomentar el desarrollo moral de la ciudadanía, desarrollar el propio criterio ético de justicia y equidad, librarnos de las ideas y prejuicios sexistas que, desde el adiestramiento del patriarcado, nos impregnan.

Coeducar y tomar consciencia de cómo el lenguaje sexista, junto a valores y mitos estereotipado, influye en cada una y cada uno, influyendo en lo cotidiano y contribuyendo a perpetuar desigualdad por motivo de género.

 Hoy hemos hablado del lenguaje no sexista.  Hablaremos poco a poco de otros temas y su repercusión en nuestra cotidianidad escolar. Iremos tratando las muchas miradas a tener en cuenta para impregnarnos de lo que aporta la coeducación a la educación para la convivencia positiva.

                                                                                                                         Carolina Alonso Hernández





 

miércoles, 5 de mayo de 2021

PREMIOS APRENDIZAJE SERVICIO

 
Queridos socios y socias de Convives. 

Queremos haceros llegar la nueva convocatoria de los premios de Aprendizaje Servicio convocados por la Red Española de Aprendizaje-Servicio, la Fundación Edebé y el Ministerio de Educación y la Formación Profesional. 

Las experiencias educativas de Aprendizaje Servicio son una de las iniciativas más eficaces para educar en convivencia positiva, para educar en el Cuidado y una Ciudadanía, Responsable y Comprometida. 

El plazo de inscripción es del 15 de abril al 30 de septiembre 2021. Os facilitamos el enlace donde podéis inscribiros: https://aprendizajeservicio.com/inscripcion-2020-2/

 
 


jueves, 29 de abril de 2021

A VUELTAS CON LA PARTICIPACIÓN: ¿EL FONDO O LA FORMA?

 

A pesar de que la realidad es tozuda y nos demuestra lo contrario, todavía se sigue creyendo que si se cambia la normativa, se cambian las prácticas.

Este es el caso de la participación. Por más que las leyes la hagan posible y hasta “obligatoria”, las prácticas reales, en la mayoría de los casos, son de un mero “cumplimiento”, sin entrar en su verdadero espíritu y se considera participación a simulacros de la misma.

Es sabido que la participación en los Consejos Escolares, en los últimos años, ha descendido de manera muy significativa y no puede afirmarse que esto se deba a una u otra normativa, ya que se ha producido estando vigentes distintas leyes.

En el título V de la LOE se establece que la participación de la comunidad educativa en la organización, el gobierno, el funcionamiento y la evaluación de los centros debe ser garantizada por las administraciones educativas.

Es importante señalar que el Consejo Escolar, al recuperar competencias ejecutivas, pasa de ser consultivo a participar en la toma de decisiones de gran calado y pueden influir en asuntos centrales a la vida escolar. Se le dota de competencias muy importantes (ver art 127 de la LOMLOE) que se refieren a la planificación, evaluación y control de cuestiones fundamentales.

Pasar de una participación formal a otra real, eficiente y satisfactoria es un reto muy grande y habrá que esperar a ver cómo se desarrollan dos cuestiones fundamentales: si los decretos de desarrollo de las CCAA, concretan y ponen las bases necesarias para hacer que se mantengan todas sus potencialidades y se comprometan a hacerlas realidad sin perder la oportunidad de poner las bases para una nueva gobernanza más transparente y democrática de los centros educativos. La segunda hace referencia a si los centros educativos lo llevan a la práctica o no, ya que no se puede olvidar que, cuando se ha podido, no siempre se ha hecho.

Ahora se trata, por un lado, de compartir el poder, lo que exige un talante democrático importante que no siempre aflora, y, por otro, dado que los procesos participativos no son fáciles, se requiere que los miembros de la comunidad educativa estén convencidos de su necesidad y de las posibilidades que ofrece para crear auténticas comunidades educativas, que colaborativamente creen y compartan proyectos educativos propios y sólidos, que es de lo que se trata en última instancia. Es decir, la participación no es un fin en sí misma sino un medio para avanzar hacia una mejor educación.

La complejidad que conlleva el desempeño de las importantes competencias que la Ley otorga a la comunidad educativa, pone de manifiesto la necesidad de formación para ello. Formación para el profesorado, las familias y el alumnado. El para qué, por qué y cómo participar sigue siendo una asignatura pendiente y sin compartir unos mismos marcos mentales al respecto, no será posible hacerla una realidad en los centros.

Por otra parte, hay que dar lugar a los procesos necesarios, más aún cuando se insiste en que las decisiones se tomen por consenso. Es necesario que toda la comunidad desarrolle las competencias necesarias (conocimientos, actitudes y destrezas) unido a unas relaciones de confianza y colaboración entre sus miembros, para que pueda producirse una participación eficiente y satisfactoria.

Por ello, habrá que responder a tres preguntas relativas a las actitudes (la disposición de la institución para…), a las prácticas (los medios y estrategias puestos a disposición para…) y a los valores (políticas participativas fijadas de modo explícito en la norma para…).


        Su respuesta exige nuevos paradigmas, nuevas maneras de interpretar la realidad compleja e incierta en que vivimos.

En el caso del alumnado, la participación cobra especial importancia, porque se relaciona con el desarrollo de la competencia social y ciudadana. Sin embargo, que puedan participar no es suficiente si no disponen de las competencias personales y sociales para ello: autonomía personal, expresarse, escuchar, argumentar, pensamiento crítico, trabajo en equipo, toma de decisiones,…

Su participación debe ser consistente y sistemática y afectar a todas las actividades que les conciernen aquí y ahora.

Shier (2000) propone un modelo escalonado que puede servir para extender y profundizar la participación más recomendable en cada momento.

Nelida Zaitegi

1. Se escucha al alumnado. 

2. Se apoya al alumnado para que exprese sus puntos de vista.

3. Las opiniones del alumnado se toman en cuenta.

 4.Se implica al alumnado en los procesos de toma de decisión. 

5. El alumnado comparte el poder y la responsabilidad en la toma de decisiones

Se plantea la oportunidad importante para los centros; la de convertirse en verdaderas escuelas de ciudadanía. Ante tantas voces que predicen el fin de la democracia, fomentar la participación crítica es dar pasos hacia una democracia profunda.

  


PARA SEGUIR PROFUNDIZANDO: