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jueves, 12 de noviembre de 2020

¿Es posible mejorar la educación?

¿Es posible enseñar a convivir, hacer de la escuela un lugar seguro donde el alumnado se relacione de forma pacífica?  En el vídeo que vas a ver hemos querido invitar a diferentes expertos en convivencia escolar, profesionales de la educación que con sus opiniones harán que te formes una idea de cómo se trabaja en los centros educativos para lograr este fin. 

Este pequeño trabajo audiovisual es la continuación de una iniciativa con la que pretendíamos ser críticos con series y programas televisivos cuya trama sucede en el entorno escolar.



martes, 27 de octubre de 2020

NO NOS GUSTA HIT



Es bueno hablar de educación, es importante hacerlo. Pero no todo vale al hablar de educación y en estas semanas estamos asistiendo a la programación en la TV pública de una serie, HIT, que aborda temas educativos con posterior coloquio. Como Convives, asociación integrada por profesionales del mundo educativo que trabaja por y para la convivencia positiva en colegios e institutos, teníamos muchas expectativas en la apuesta que realizaba la TV pública, dedicando una serie a tratar temas que preocupan a la comunidad educativa en horario de máxima audiencia, nada menos... Expectativas que se nos han ido diluyendo a medida que iban pasando los primeros capítulos por la pantalla.

Comprendemos que se trata de ficción y las licencias que ello supone, pero la serie transmite ideas, valores y una visión distorsionada de la realidad que, desde nuestro conocimiento, vivimos cada día en los centros educativos. Y ello debería ser cuidado por nuestra TV pública. El debate posterior, de manera equívoca, puede aportar mayor credibilidad a la serie confundiendo con medias verdades que sabemos son las más peligrosas de las mentiras.

NO NOS GUSTA HIT, entendemos que no educa, nos parece un experimento fallido por diversas razones:

  • El contexto en el que se desarrolla la trama. Basta entrar (con mascarilla, claro) en cualquier centro educativo de nuestro país para darse cuenta de que el que vemos tiene más parecido con un centro conflictivo de película estadounidense que con los nuestros.

  • No son así los chicos y chicas con los que convivimos. Existe alumnado con problemas, claro que sí, cómo vamos a negarlo, y se dan casos en la línea de los presentados, pero su concentración y la carga de estereotipos límites y de tópicos desvirtúa la conexión con la realidad. Los guionistas, en su afán comercial, necesitan una historia “fuerte”, con mensajes cortos y simples que despierten sentimientos primarios, que atraigan a la audiencia (¡ah, la lucha por el share!!), pero proyectando un modelo terapéutico de abordaje de los conflictos que ofrece “soluciones milagrosas” y que sutilmente nos puede llevar a pensar que “el fin justifica los medios”.

  • No nos gusta la imagen del profesorado, ni de los equipos directivos, con un claustro a menudo timorato, sin suficiente prestigio ni autoridad moral, preocupado más bien por lo académico; y una dirección incapaz de afrontar situaciones complejas de manera colaborativa. Tampoco se dan en nuestros centros superprofes iluminados e incomprendidos que, a la manera de héroes (sueles ser hombres), proyectan mensajes unívocos de solución. En nuestro día a día no nos arrugamos ante los problemas graves de convivencia que surgen, los afrontamos unidos, en equipo y de cara, y buscando la esencial colaboración de la comunidad educativa, en espacial de compañeros y compañeras de clase y de las familias.

  • No nos gusta el protagonista (el personaje, claro). Su forma de trabajar, sus actitudes chulescas, su violencia verbal; muy lejos del equilibrio y la mesura que demuestran docentes que afrontan y gestionan muy bien las situaciones conflictivas cuando aparecen; con un trato con el alumnado y con las familias constructivo, respetuoso, intentando razonar, cuidando las emociones de todas las personas. Un proceso educativo en definitiva.

  • No nos gusta el sexismo que desprenden personajes y relaciones: el liderazgo negativo de las chicas, la directora incapaz y abrumada o el chico malo y vulnerable, entre otros.

Sin duda puede resultar muy cinematográfico el papel de un superprofe con una historia tormentosa detrás, aunque capaz de poner todo patas arriba, sin permisos, sin contar absolutamente con nadie, asegurando sacar las castañas del fuego. No funciona así en la vida real, la que conocemos y en la que participamos, donde cada día se afrontan situaciones complejas y se crece en un trabajo armónico y silencioso con eficacia, responsabilidad e implicación de toda la comunidad educativa, con el apoyo de la inspección o agentes externos y especialmente el potencial positivo cuando se trabaja con todas y todos. Pero claro, de forma menos estentórea, porque ya sabemos que “mete más ruido un árbol cayendo que todo un bosque creciendo”.

Nos preocupa, también, el desconocimiento de los recursos de que disponemos para la mejora de la convivencia y que la comunidad científica y educativa ha ido elaborando y poniendo en marcha en los últimos años con evidencias de éxito. No aparecen -al menos de momento- referencias a ningún Plan de Convivencia del centro, al Plan de Acción Tutorial ni a la orientación, ni aparecen estrategias muy usuales como al alumnado ayudante, la mediación escolar, las aulas de convivencia, los programas de prevención del bullying, las prácticas restaurativas y muchas otras medidas que ya están en nuestros centros y que contribuyen a que haya el clima de paz necesario para el bienestar y el aprendizaje. No estamos de brazos cruzados.

Desde la asociación Convives afrontamos la convivencia escolar desde una perspectiva positiva, contribuyendo a su resolución desde la implicación de toda la comunidad y desde el convencimiento de que solo con la ayuda de todos y de todas, especialmente de sus principales protagonistas, el alumnado, somos capaces de modificar las cosas para revertir la situación. Y observamos cómo estas semillas van germinando, produciendo personas generosas, implicadas, solidarias y formadas para el complejo mundo actual (como ha puesto de manifiesto el último informe Pisa).

Por todo ello rogamos encarecidamente que la realidad educativa sea mostrada, desde la TV pública, en sus variados matices, complejidad y riqueza, con mejor documentación y representación individual y colectiva, contribuyendo a prestigiar y valorar la educación para que el acercamiento sea bastante más exacto que lo que se le está contando al gran público. Que se conozca a profes reales, a centros reales, a soluciones reales, no mágicas ni “importadas”. Sin duda uno de los aprendizajes de la pandemia que vivimos es la mayor valoración y necesaria colaboración en la educación por parte de todos, sobre todo de las familias, y la importancia de su complicidad. El papel de una TV pública es esencial en este logro, aunque se pierda algo de share.

Asociación Convives. Octubre de 2020.

domingo, 19 de julio de 2020

REFLEXIONES Y PROPUESTAS POST-COVID19



Hemos vivido y aún vivimos días temerosos, los miedos, parece, serán un referente constante en nuestra nueva realidad. Gestionarlos y ayudar a nuestro alumnado a convivir con ellos será una tarea imprescindible a abordar en el nuevo curso, porque nunca los tiempos fueron más revueltos, tan llenos de perplejidades y de incertidumbres y tan necesitados de nuestro compromiso, capacidad de improvisación y de creatividad planificada, día a día.

Esta, parece, será nuestra “nueva normalidad” al menos durante un tiempo o para siempre, porque la pandemia ha hecho aún más visible que este océano de inseguridades ha aumentado la desigualdad y se ha cebado especialmente en nuestro alumnado más vulnerable. En lograr el objetivo de no dejar ninguno atrás pondremos este curso y los venideros lo mejor de nuestro saber profesional y de nuestro compromiso.

Desde CONVIVES queremos compartir las reflexiones realizadas y recogidas de miradas y voces diversas, todas ellas vertidas desde el compromiso, la complicidad y la profesionalidad, de querer UNA ESCUELA MEJOR- UNA MEJOR EDUCACIÓN. 

Los caminos o escenarios que propiciamos desde este final de curso y comienzo del nuevo, deberán llevarnos a lograr ese sueño, integrando escenarios variados y colaboraciones múltiples con las familias, entidades sociales y ciudadanas, ayuntamientos-consejos escolares municipales, espacios públicos y privados.

Hemos iniciado un camino de reflexión un poco “forzado”, que deberíamos continuar, poniendo de manifiesto las debilidades y las amenazas vividas y por combatir, así como las fortalezas y oportunidades detectadas en estos duros momentos. Si procedemos a su análisis como comunidad educativa obtendremos un caleidoscopio singular de nuestro centro que nos permitirá plantearnos desde la mirada larga, las acciones a medio y corto plazo para lograr esa mejor Escuela soñada.

Este documento pretende ordenar las reflexiones recogidas integrándose en bloques, de manera sintética.  

Desde CONVIVES, compartimos un espacio  abierto a la participación de todas las personas de la Comunidad Educativa que quieran compartir  experiencias y reflexiones que enriquezcan estos bloques. Esperamos que este documento sea de utilidad y que acompañe con calidad y calidez el próximo comienzo del curso.



VER DOCUMENTO 


lunes, 6 de julio de 2020

REVISTA CONVIVES EXTRA, REFLEXIONES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS


Estimados, estimadas
También el Covid19 ha pasado por encima de Convives, de nuestra pequeña asociación de personas comprometidas por la mejora de la convivencia en los centros educativos. Esta extraña etapa, estos tiempos que nos está tocando vivir a todos y a todas nos ha trastocado el ritmo de trabajo que nos permitía poner en vuestras manos, al final de cada trimestre, un nuevo monográfico de la revista que producimos.
Pero bueno, aunque con algunos días de retraso os hacemos llegar una monografía que hemos centrado en lo que ha significado, desde nuestra perspectiva, la pandemia para la Escuela. Con una visión poliédrica desde los distintos sectores de la comunidad educativa, hemos ido reflexionando sobre su incidencia y sobre lo que la nueva normalidad nos deparará en septiembre.
Hemos preparado un pequeño cuestionario, en que te pedimos que participes, para poder estar seguros de que los nuevos formatos respondan a vuestras necesidades y nos permitan vincular aún más nuestros contenidos con la práctica de la convivencia en tu centro.
En definitiva, querido lector, querida lectora, abrimos un espacio donde poder recibir tus propuestas, tus ideas, para que el nuevo Convives sea el de todos. El de todas.
Gracias.  Feliz verano, que buena falta nos hace…
El Equipo Coordinador.
Clica aquí

domingo, 28 de junio de 2020

Convives en tiempos de coronavirus (10). ENSEÑANZA A DISTANCIA PERO NO DISTANTE. Y CUANDO VOLVAMOS... MÁS TECNOLOGÍA. O NO.


La primera vez, allá por marzo, casi en cierre del trimestre, nos pilló desprevenidos. No sabíamos qué iba a pasar y hubo que cerrar las escuelas deprisa y corriendo para evitar más contagios, para doblegar la curva, para no colapsar el sistema sanitario.

Y buscamos las formas y las maneras, algunos más pronto que otros, otros más tarde que algunos, y unos cuantos, más de los que deseamos, que no las encontraron de ningún modo. Hubo maestros que empezaron a recopilar números de teléfonos de sus estudiantes, de esos en situación menos favorecida, que se preocuparon de que siguieran pudiendo comer como cuando van al cole a través de gestiones con asistentes sociales y con entidades, organizaciones y agencias no gubernamentales. Que trabajaron más que cuando estaban con ellas y con ellos en clase. Hubo otros que empezaron en seguida con videoconferencias y con tareas a distancia. Y hubo quienes no pudieron o no supieron cómo reaccionar porque no sabían cómo llegar “al otro lado”, al otro lado de la puerta de los hogares.

La “enseñanza a distancia” que se ha estado practicando en estos momentos, salvo en aquellos entornos ideales en los que las chicas y los chicos disponen de todos los medios a su alcance en casa y fuera de ella, no ha sido verdadera enseñanza a distancia, sino “enseñanza remota de emergencia”, como la han empezado a denominar algunos. Nuestras familias y comunidades educativas no estaban (ni están) preparadas para gestionarla, simplemente porque nadie la había previsto. No se puede juzgar como buena o mala. Simplemente se la puede tachar de operativa solamente para unos pocos.

Ahora queremos volver a la normalidad, a esa normalidad que seguimos sin saber cómo será, por mucho que llenemos las terrazas y vayamos saltando de fase de fase o de que se acabe el estado de alarma. Y proponemos que las escuelas se vuelvan a llenar de niñas y de niños, de clases con máscaras, plexiglás, hidro-alcoholes y poco contacto físico. Suena como que esa tampoco es la escuela de verdad. Más bien parece que esa es la “escuela presencial de emergencia”.

Nos gustaría pensar que la próxima vuelta a la escuela, esa que parece que será “mixta”, entre presencial y virtual, lo queramos o no, no nos va a pillar desprevenidos de nuevo. Sin embargo, no es fácil pensar que podamos tener tantas certezas.

Nos podemos preguntar, por ejemplo, de dónde van a salir los dispositivos que nuestras alumnas y alumnos van a necesitar para conectarse a la red educativa que, sí o sí, esta vez tiene que estar preparada. Quién va a proveer a todas las familias que no disponen de ella esa conexión a internet de emergencia, para que que no tengan que pagarla con el “ingreso mínimo” que vendrá muy bien a algunos, pero que no servirá para diluir la brecha social ni la digital. Nos podemos preguntar cómo se va a formar a miles de docentes sin destrezas digitales previas que pueden tener condiciones preexistentes de riesgo y por tanto no podrán regresar así como así a las aulas y que sin embargo podrían aportar tanto y estar dando clases “desde el lado seguro” mientras que aquellos que no corren tantos riesgos por diferentes motivos pueden estar en el aula y en los patios de las escuelas educando a “la otra mitad”. Cómo se va a ayudar y a "formar" en esa enseñanza remota a esas familias con las que ahora más que nunca tenemos que compartir la educación de sus hijas e hijos.

Porque sea en los espacios o en los tiempos, parece que estamos condenados a separarnos y a dividirnos más, en mitades físicas y virtuales. Podemos preguntarnos quiénes van a atender a esas niñas y niños también de riesgo que se tendrán que quedar en casa sí o sí, sobre todo teniendo en cuenta que sus abuelos son los que podrían estar ahí mientras las mamás y los papás trabajan (o teletrabajan) pero que para ellos también sería peligroso exponerse más de lo necesario. Y quiénes se van a encargar de educar desde casa o repartirse los horarios, o los desdobles. Nos podemos preguntar si se va a contratar al doble de docentes o a docentes presenciales y virtuales de desdoble. Nos podemos preguntar tantas y tantas cosas…que parece que no nos estamos preguntando.

Una píldora anterior comentaba que queríamos empezar siendo positivos, y que más adelante se verían los problemas que se presentan en una situación histórica como la actual, de la que nadie tiene precedentes ni sabe cómo restituir a una normalidad segura y eficiente. Llega el momento de ver el vaso medio lleno o medio vacío, y decidir que, en lugar de marear la perdiz y gastar energías discutiendo cómo cerrar el curso en paz, podría ser más conveniente empezar a dedicar todos nuestros esfuerzos en prever ese futuro a medio plazo. A cómo será el inicio de curso en septiembre. A cómo vamos a cubrir la situación que se genera después de seis meses sin escuela física. A cómo vamos a atender las brechas sociales, digitales y emocionales. Y no se trata de ponerse positivos o negativos. Se trata de hacerse las preguntas adecuadas y ponerse manos a la obra para encontrar las respuestas adecuadas.

Sería por ello conveniente dejar de gastar nuestras energías en tareas fútiles y ponernos las pilas para ver cómo atendemos todas las necesidades. Para que no nos vuelvan a pillar desprevenidas y desprevenidos. Para que esta vez estemos, al menos, mínimamente preparados. Para que sepamos cómo responder y cómo llegar al menos a lo imprescindible y a lo necesario.

Porque septiembre, lo creamos o no, está ya ahí, a la vuelta de la esquina.

Para saber más:

                                      CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 20 de junio de 2020