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lunes, 19 de julio de 2021

Reflexiones de un profesorado comprometido ante el nuevo escenario educativo II

“Durante esta pandemia el profesorado ha entendido qué es lo esencial y ha podado el currículo”. Fernando Trujillo

Sería un suicidio para presentes y futuras generaciones no abordar el necesario cambio curricular, porque su educación constituirá su mejor equipaje para afrontar con éxito la incertidumbre del mundo actual”. Cesar Coll

 

Estas dos frases de personalidades de prestigio educativo nos ponen de manifiesto la necesidad imperiosa de repensar nuestra práctica educativa diaria y en consecuencia el currículo que desarrollamos, para adaptarla a las necesidades cambiantes de nuestro alumnado y del mundo actual. En este sentido planteamos estas reflexiones del grupo que queremos compartir:

 

Apostar por un currículo competencial 

 

En el documento EspañaDesafíos 2050, Conquistar la vanguardia educativa, se recoge como objetivo:

 

Desarrollar un currículum centrado en la adquisición y evaluación competencial que sea integral, interdisciplinar, globalizador y no enciclopédico, que ponga énfasis en la práctica del “aprender a aprender” y genere así un aprendizaje más motivador, profundo y desafiante acorde con la edad y evolución cognitiva. Este currículum debería ampliar la experiencia formativa más allá de la adquisición de conocimientos, estar fundamentado en las competencias clave identificadas por la Comisión Europea, …”

 

Seguro que una gran mayoría de profesionales de la educación coincidimos en que tenemos un currículo inabarcable que nos frustra por extenso y poca profundo, sin embargo, seguimos manteniendo con el mismo una relación dual de amor-odio. Consideramos que es preciso simplificarlo, revisarlo, singularizar su desarrollo respecto al contexto y adaptarlo en cualquier caso a situaciones reales para que genere motivación y aprendizaje. 

 

Necesitamos un currículo abierto y flexible, que señale las competencias necesarias que debe adquirir todo el alumnado y que se asegure de hacerlos competentes, capaces de valerse positivamente en la vida. Hay que revisar su diseño por etapas y simplificarlo, reducir la ingente cantidad de criterios de evaluación y de estándares de aprendizaje e incluir mapas curriculares claros, concisos y concretos que recojan los perfiles de salida que necesitarán al término de sus etapas educativas, de forma que estos sirvan de guía real para la planificación de la docencia. Un currículo que reconvierta todos los espacios del centro es espacios para el aprendizaje y utilice las oportunidades de entorno exterior para ello.

 

Es conveniente y necesario incluir en el desarrollo de la Ley propuestas metodológicas activas como el Aprendizaje Servicio, el Aprendizaje Basado en Proyectos, Unidades Didácticas Integradas, Aprendizaje Basado en Problemas, Casos o en Investigaciones, y que estas no sean meras recomendaciones sino prescripciones, para que el alumnado las aborde a lo largo de su escolaridad conjugando aprendizaje con desarrollo social y moral. La ley debe mostrar una apuesta clara por abordar el proceso de enseñanza y aprendizaje desde las mismas y no desde objetivos y contenidos. 

 

Tenemos evidencias, en nuestras prácticas, de que con estas  propuestas metodológicas, aún en contextos vulnerables, el aprendizaje es más exitoso, y es un claro elemento para la inclusión efectiva y la igualdad de oportunidades en el éxito educativo de todo el alumnado, frente a otras metodologías y evaluaciones más tradicionales basada en pruebas y exámenes memorísticos y repetitivos.