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jueves, 18 de febrero de 2021

Confianza en el profesorado y en su profesionalidad frente al PIN Parental

Cultura del entendimiento frente a la postura de la confrontación


Es sorprendente y escandaloso que un Sr. Consejero de Educación, el Sr Imbroda, respalde públicamente actuaciones como el llamado "pin parental" que confunde dos términos que no pueden ser más dispares, "adoctrinar” y “educar”.


Adoctrinar es imponer una idea o un pensamiento como verdad indiscutible, sea desde la familia o desde cualquier agente socializador.

En una sociedad democrática, no pueden legitimarse medidas adoctrinadoras que dan carta blanca a posturas radicales negacionistas, creacionistas, integristas, xenófobas.... o de cualquier índole discriminatoria.

Educar es asegurar que todo el alumnado adquiera los conocimientos teóricos y prácticos necesarios para promover el desarrollo y los estilos de vida sostenibles, la ciudadanía mundial, los derechos humanos, la igualdad de género, la promoción de una Cultura de Paz y no violencia, la equidad, la valoración de la diversidad cultural", y así se establece desde Naciones Unidas en Los objetivos de desarrollo sostenible, y la agenda 2020-2030 donde proponen 17 objetivos para transformar nuestro mundo. Los Objetivos de desarrollo sostenible son el plan maestro para conseguir un futuro sostenible para todos y todas. Incorporan los desafíos globales a los que nos enfrentamos día a día, como la pobreza, la desigualdad, el clima, la degradación ambiental, la prosperidad, la paz y la justicia. Para no dejar a nadie atrás.

Los Centros de la Educación Pública son garantes de esa diversidad que enriquece las mentalidades y contribuye a la educación integral de las personas.

El Sistema Educativo de una sociedad democrática, tiene que IMPEDIR EL ADOCTRINAMIENTO, protegiendo así a la infancia. Nada ni nadie tiene derecho a imponer sus creencias por encima de los Derechos Humanos, ni las familias siquiera.

Que no nos confundan, el currículum escolar establecido legalmente es una garantía, una ocasión irrenunciable para salir de situaciones desfavorecidas y de posicionamientos impuestos como dogma, como verdades indiscutibles, a chicas y a chicos.

Es importante respetar la autoridad docente, promover su prestigio, generar la CONFIANZA que precisa Educar y que merece el profesorado.