miércoles, 30 de agosto de 2017

Barcelona en el corazón


Barcelona en el corazón



Sorpresa, desconcierto, indignación… muchas fueron las emociones del 17 de agosto, al tener noticia de los actos terroristas de Barcelona y Cambrils. Pasada esta primera fase después de los atentados, superando el razonamiento puramente emocional, “desde las tripas”, es necesario retomar nuestras vivencias, analizar y gestionar nuestras emociones y utilizar la cabeza y el pensamiento para, tras una reflexión y un profundo diálogo colectivo, aprender de lo sucedido, renovar nuestro entusiasmo por el trabajo de la paz y, extraer las consecuencias oportunas.

CONVIVES sólo tiene sentido desde el trabajo a favor de una convivencia positiva, basada en el respeto, la construcción de la paz positiva y el desarrollo de los derechos humanos. De ahí nuestro rechazo y condena categórica a lo sucedido. Estamos en contra de todo tipo de violencia y reafirmamos nuestro compromiso con la construcción de la paz, en una sociedad justa.

Muchas cosas buenas nos han llamado la atención. De manera especial, la reacción de la ciudadanía barcelonesa y catalana: el rechazo frontal del terrorismo, el deseo de ayudar en los posible a todas las personas afectadas, desde las largas colas para donar sangre en los hospitales hasta la oferta de alimentos y alojamiento a quienes lo necesitaban, la actitud contraria a radicalismos de distinto signo que pretendían aprovecharse de lo sucedido para la implantación y desarrollo de sus planteamientos… Muchas cosas, que podemos resumir en la frase “no tinc por”, no tengo miedo, no tenemos miedo.


Van pasando los días y, además de todo lo bueno aparecido como respuesta, empiezan a surgir determinadas preguntas que es necesario responder. En CONVIVES somos educadores y educadoras trabajando con muchos padres y madres y con alumnos y alumnas. De ahí que la primera pregunta que nos surge es relativa a cómo ha sido posible que tuviera lugar ese proceso de radicalización en el grupo de jóvenes liderado por el imán de Ripoll. ¿Cómo es posible que chicos que tenían una formación básica, señalada de manera desgarradora por sus profesores y profesoras en varios artículos, hayan sido capaces de olvidarse de todo y se hayan arriesgado, hasta la muerte, a causar tanto daño, convencidos de que hacían el bien?

En otros sucesos terroristas, es fácil buscar características sociales, de desarraigo familiar o sociocultural, para explicar sus comportamientos. Estos jóvenes no respondían a la cultura de la “banlieu”, estaban integrados y eran apreciados por sus familias, compañeros y profesores/as. ¿Por qué, y cómo, llegan a radicalizarse estos jóvenes? ¿Qué les lleva a perder todo? Y, quizá la pregunta más importante, ¿qué no hemos hecho bien para que todo el trabajo de tantos años se venga abajo en un relativamente rápido proceso de radicalización?

Desde CONVIVES seguiremos apostando por la educación en la convivencia positiva como uno de los objetivos básicos de la educación. Queremos que nuestros alumnos y alumnas, después de pasar con nosotros quince años de su vida, tengan “aprehendido” internamente, de manera radical, el rechazo de la violencia y los valores de respeto y aceptación de quien es diferente. Y nuestro  convencimiento es que éste es un objetivo irrenunciable. Seguiremos investigando y trabajando el desarrollo emocional, base de entrada para la radicalización. Seguiremos insistiendo en el uso adecuado del pensamiento, en el “piensa más… y acertarás”, seguiremos trabajando los valores éticos y morales imprescindibles para la convivencia, seguiremos trabajando una buena comunicación no violenta, el saber llegar a acuerdos y la gestión pacífica de los conflictos.

Y es que, conforme van pasando los días, vemos con notable preocupación la aparición, y lamentablemente consolidación, del discurso del odio, de la islamofobia, de la culpabilización general a un colectivo por las acciones de algunos de sus miembros. Basta con darse una vuelta por las redes sociales, o sencillamente hablar con vecinos y vecinas del barrio, para comprobar esta realidad.

“No tengo miedo”, era el slogan coreado y manifestado por muchas personas. Pero ¿es esto verdad? Mucho nos tememos que, bajo estas manifestaciones de rechazo e islamofobia, lo que encontramos es un miedo profundo, un miedo no controlado, que nos lleva a considerar al “otro” como diferente y, lo que peor, como una amenaza. Y de ahí a convertirlo en enemigo, sólo hay un paso.

Es fundamental que educadores y educadoras, es decir, toda la sociedad ya que todos y todas educamos aunque no queramos, trabajemos para erradicar el miedo y desmontar el discurso del odio en todas sus manifestaciones: desde la consideración de “nosotros y los otros”, el discurso de rechazo del que es diferente, el intento de imponer la asimilación a nuestra cultura a todas las personas, el convertir en enemigo a quien es distinto en tradiciones, costumbres, religión o cultura.

¿Cómo se va vivir todo esto en los centros educativos, cuando empiecen las actividades lectivas en el mes de septiembre? ¿Será uno de los temas prioritarios a trabajar con el alumnado o, al no estar en el currículum oficial, será algo que pase inadvertido, sin prestarle apenas atención? Queremos una escuela y unos centros educativos abiertos a la vida, a lo que sucede fuera de ellos, a los problemas que preocupan a una gran mayoría. Esto supone, sin duda, un cambio de mirada y enfoque de nuestro trabajo, pero es algo imprescindible, que no podemos dejar de lado.

Preguntarnos cómo han vivido y viven estos sucesos nuestros alumnos y alumnas y sus familias puede ser un primer paso para abordarlo de manera sistemática y sistémica. No solo emotivo sino esperanzador es el mensaje que Hafida Oukabir[1], hermana de uno de los terroristas abatido, dirigió a la ciudadanía de Ripoll. Pero podría pasar, una vez más, que la voz del alumnado y de sus familias pase inadvertida, que no se considere importante. Trabajemos para evitarlo y escuchar.

Desde CONVIVES queremos profundizar en todo lo sucedido, denunciando opiniones simplistas y xenófobas y, sobre todo, intentando proporcionar al profesorado herramientas y materiales para este trabajo. Es nuestra intención dedicar el próximo número de la revista CONVIVES, el número 20, a estos temas. Por ello, invitamos a todas las personas interesadas a participar y construir, entre todos y todas, una herramienta provechosa para el desarrollo de la convivencia y la prevención de la xenofobia y de la violencia en todos los centros educativos.

Seguiremos trabajando en esta línea, por una sociedad justa, en la que los valores de respeto, aceptación del diferente y paz positiva sean los principales. Frente a otros intereses más o menos confesados, frente a valores puramente economicistas, frente a la competitividad como valor fundamental, reivindicamos la solidaridad, la cooperación y la paz como nuestra referencia fundamental.
Asociación CONVIVES


Os invitamos a escuchar El cant dels ocells de Pau Casals, un emocionante canto a la libertad y a la paz convertido en el himno contra el terrorismo en Barcelona i a la lectura del texto del manifiesto contra el terrorismo leído por Rosa Maria Sardà y la portavoz de la asociación Ibn Batuta, Miriam Hatibi el día 26 de agosto de 2017.






Bona tarda a tothom!
Buenas tardes
Salam aleykom

Como todos sabemos, y no olvidamos, el pasado 17 de agosto sufrimos dos terribles atentados terroristas, en Cambrils y en Barcelona.

Los que estamos aquí hoy hemos venido para gritar bien fuerte y con una sola voz:
¡NO TENGO MIEDO!
NO TENIM POR!
NO TENEMOS MIEDO
WE ARE NOT AFFRAID
MA KAN KHAFUSH
¡NO TENEMOS MIEDO!
De expresar nuestro dolor por las víctimas, nuestro pésame y solidaridad con las familias, amigos y todas las personas afectadas por este acto cobarde.

¡NO TENEMOS MIEDO!
De condenar estos crímenes que solo persiguen provocar el terror a través del terror y la devastación para intentar romper nuestro modelo de convivencia.

¡NO TENEMOS MIEDO!
Porque nos sentimos protegidos por los cuerpos y fuerzas de seguridad, y confortados y también orgullosos de la rápida respuesta de los equipos de emergencia, bomberos, personal médico y hospitalario, servicios sociales y trabajadores y trabajadoras públicos que han permitido salvar vidas, arriesgando en muchos casos la propia.

¡NO TENEMOS MIEDO!
Porque una vez más el comportamiento de nuestros conciudadanos: los taxistas, los comerciantes que dieron refugio a los que huían o a todos aquellos que llenaron los hospitales para donar sangre han demostrado que somos una sociedad solidaria y con la determinación de vivir en paz y en comunidad.

NO TENEMOS MIEDO
Y no consentiremos que se nos humille ni que nos venza el terrorismo. Porque cuando nos golpeen, en lugar de dividirnos nos encontrarán más unidos en la defensa insobornable de la libertad y la democracia desde nuestra diversidad de culturas y creencias.

¡NO TENEMOS MIEDO!
Y no conseguirán dividirnos porque no estamos solos. Somos muchos millones de personas las que rechazamos la violencia y defendemos la convivencia en Mánchester y en Nairobi, en París y en Bagdad, en Bruselas y en Nueva York, en Berlín y en Kabul.
¡NO TENEMOS MIEDO!
Porque sabemos que el amor acaba triunfando sobre el odio. Ni la islamofobia, ni el antisemitismo, ni ninguna expresión de racismo ni de xenofobia tienen cabida en nuestra sociedad.

¡NO TENEMOS MIEDO!
Y por eso hemos salido una vez más a la calle para volver a llenar de luz el Paseo Marítimo de Cambrils y La Rambla de Barcelona, porque si su ideología es la muerte, la nuestra es una apuesta inquebrantable por la vida.


Después de estas palabras queremos acabar con la voz de tres poetas:
Federico García Lorca, Josep Maria de Sagarra y Pau Casals.

Nadie que visite Barcelona podrá nunca olvidarla. La esencia de la gran Barcelona, de la perenne, la insobornable, está en esta calle, la calle más alegre del mundo, la calle donde viven juntas a la vez las cuatro estaciones del año, la única calle de la tierra que yo desearía que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante en brisas, hermosa de encuentros y antigua de sangre: La Rambla de Barcelona. (Federico Garcia Lorca)


Vostè sap què és, la Rambla de les Flors?
Hi ha més pelats que rics, més gent guillada
Que gent amb el cervell apuntalat.
I massa fum, neguit i terregada,
I un món una miqueta estomacat
Un fa ballar el despit, l’altre la mona.
Les noies tendres fan ballar-hi el cor.
És la sala de ball de Barcelona,
I el sol ve a fer-hi de catifa d’or.
La pela de taronja, aquí, no enganya...
Tothom, per relliscar-hi, hi és admès.
Vénen de mar i vénen de muntanya,
Per entrar dins del ball, no es paga res.
De vegades, la cobla s’embarbussa
I el ball s’omple de crits i crida fort.
I entre xiulets i sabres i batussa
S’engega una pistola i cau un mort.
Però és un “ai” i torna la riuada.
I torna el ball, gronxant-se amunt i avall.
I tornen els ocells dalt la brancada,
Fent entremaliadures de cristall.
Les roses són vermelles, i un s’adona
Que aquest vermell molsut, tibant i humit,
És el color que dura més estona
Damunt del llavi fresc de Barcelona,
Que no es cansa de riure, dia i nit.
És tot un cel de blau i d’alegria
Aquesta Rambla meva i em fa esglai
Pensar que puc deixar-la sola un dia...
La Rambla i jo no hem d’apartar-nos mai!
(Josep Maria de Segarra)