martes, 24 de marzo de 2015

Una experiencia de intervención individual con alumnado con conductas disruptivas desde el rol de orientadora

Resumen:

Algunas experiencias familiares, sociales o escolares que responden a planteamientos punitivos, proporcionan al alumnado modelos de actuación sujetos a premios y castigos, que lejos de educar, potencian conductas de sometimiento, acríticas, sujetas al miedo, al deseo de agradar,... o por el contrario al deseo de rebelarse, vengarse, buscar la fuerza del poder, etc. 

Nos recuerda Jurjo Torres, que una parte importante del alumnado con modelos de conducta antisocial, pertenece a familias económica, social y/o étnicamente desfavorecidas, que viven circunstancias interpersonales o sociales difíciles. 

La conciencia de la violencia estructural y cultural existente, más allá de las acciones que puedan desarrollarse para enfrentarlas, son claves para comprender y para educar a quienes las sufren. 

Además de la educación en y para la convivencia positiva desarrollada en el centro y las aulas, la formación psicopedagógica del orientador u orientadora le permite llevar a cabo intervenciones especializadas cuando un alumno o una alumna persiste en conductas contrarias a la convivencia. 
En esta experiencia se relata una experiencia de intervención individual y especializada que realiza la orientadora del CPI da Ribeira de O Porriño (Pontevedra) con alumnado disruptivo.


Revista Convives Nº9 Orientación y Convivencia Escolar