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lunes, 20 de abril de 2020

Convives y la crisis del coronavirus (1). Más allá de la brecha digital: el acompañamiento en el confinamiento

La desigualdad social se ha manifestado más intensamente durante el confinamiento debido al cierre de los centros educativos. 

Es evidente que durante el año existen otras paradas de la actividad escolar, fines de semana, vacaciones... Sin embargo, estas paradas tienen algo significativamente distinto: durante las vacaciones, algunas de las carencias en el acompañamiento a nuestro alumnado se pueden suplir con otras actividades como colonias de verano, actividades deportivas y, sobre todo, con la relación entre iguales. Sin embargo, durante este confinamiento la gran mayoría de relaciones y sistemas de apoyo se han parado, a la vez que la Escuela.

Observamos que éstos días, cuando se habla de desigualdad entre nuestro alumnado ahora confinado, se centra básicamente en la brecha digital. Es cierto, existe y dificulta el acceso a lo que queremos llamar “normalidad virtual”, disponer o no de un ordenador o móvil con datos es lo que centra nuestra preocupación. Sin embargo, para nosotros y nosotras existe otra gran desigualdad que nos preocupa tanto o más, y es que los niños/as y las adolescentes dispongan, durante esta etapa evolutiva compleja, de un acompañamiento adecuado. 

Pensamos que hay un riesgo de gran desigualdad en la capacidad de las personas (madres, padres, hermanos, hermanas, algún familiar...) con quiénes comparten espacio y tiempo, para jugar, analizar, reflexionar, compartir, comunicarse, relacionarse y gestionar emociones y conflictos.

Y es que la Escuela tiene dos dimensiones: es un centro de aprendizaje y un espacio de convivencia, de relación, de socializacion. Desde nuestro punto de vista, lo más importante que hacen los centros no es precisamente desarrollar el aspecto curricular. El currículum justifica y da sentido a que niños, niñas y adolescentes se encuentren en un espacio socializador. El currículum es la herramienta, trabajamos y  aprendemos, pero no nos parece que deba ser la finalidad última y exclusiva. 

Pensamos que uno de los errores en la respuesta a esta crisis es centrarse en suplir la parte curricular de lo que se hace en la Escuela, cuando debería intentar facilitar las relaciones entre iguales. En esta tarea, las personas adultas referentes han pasado a ser docentes que facilitan, animan, alientan a las y los menores para que puedan establecer relaciones, a la vez que se relacionan y modelan. 

¿Y cómo actuar?

Existen muchas posibilidades, pensamos que estimular la comunicación entre iguales puede y debe superar también las herramientas digitales, no deben ser la única vía. Relacionarnos, comunicarnos con otras personas implica crear un mensaje pensado en la persona o personas a quienes va a ir dirigido, enviarlo y recibir respuesta. Dadas las barreras que impone el confinamiento, nos parece interesante sugerir la creación de mensajes para nuestros amigos y amigas, mensajes personalizados, cartas  postales, que se pueden escribir y decorar a mano, o elaborar un guión de una conversación que nos gustaría tener, o, incluso utilizar otros lenguajes (pintura, música, cine...).

Proponerles la creación de éstos mensajes y el soporte que llevaría es una forma de estar junto a los demás, aun sabiendo que ahora quizás no lo podamos enviar, ni siquiera por correo postal… pero sí sabemos que estos mensajes llegarán cuando volvamos a vernos. 

También podemos animarlos a que creen otro tipo de mensajes con distintos lenguajes y soportes, más generales, dirigidos “al mundo”: de agradecimiento a colectivos como los sanitarios, bomberos, etc, de crítica de las cosas que no les gusta, de propuestas de cambio a los gobernantes y a los políticos/as, de deseos, de manifestar sus emociones, etc....

Ni que decir tiene que haciendo esto también aprenden “currículum” y entrenan y hacen suyos valores como la empatía, el esfuerzo, la espera e incluso la tolerancia a la frustración. Y ahí, facilitando, acompañando, animando, estará su familia, sus maestros y maestras, profesores y profesoras, para en las dificultades encontrar oportunidades de aprender otras cosas y de otras maneras, pero aprender de la vida y para la vida.

Y es que la gran fuerza de la Escuela como adalid de la equidad es que pueda dar respuesta al alumnado "no acompañado" siempre, y ahora, más. 


20 de abril de 2020