miércoles, 1 de julio de 2015

MADRES Y PADRES FRENTE AL ACOSO ESCOLAR. Nº 7 Ciclo de artículos breves sobre acoso escolar en apoyo al IES Ciudad de Jaén

Jesús Salido Navarro

PRESIDENTE DE LA CONFEDERACION ESPAÑOLA DE ASOCIACIONES DE PADRES Y MADRES DEL ALUMNADO (CEAPA)


La convivencia en los centros educativos es un tema de gran importancia que debe trabajarse desde el primer día en que los niños y niñas pisan el colegio, ya que con frecuencia se transmite la necesidad de resolver de forma urgente situaciones y actuaciones que suceden en la etapa de Educación Secundaria, y sin embargo no se aborda con la misma fuerza la necesidad de aprovechar la etapa de Educación Infantil y Primaria, para formar y educar en la resolución pacífica de los conflictos, lo que supone una mejora del comportamiento personal, en las relaciones sociales y en el clima escolar. 

Detectar una situación de acoso escolar no es fácil, hay muchas actuaciones de las relaciones en los centros educativos que están normalizadas, transmitiendo que es positivo vivirlas ya que refuerza la personalidad. A esto hemos de añadir que con frecuencia la persona acosada realiza múltiples esfuerzos para camuflarlo, por la presión a la que está siendo sometida, por miedo a agravar su situación o a no ser comprendida si decide contarlo. Ante este abanico de posibilidades, resulta de vital importancia la comunicación fluida entre Centro, tutor/a y familias, ya que los cambios de comportamiento tanto en el centro como en casa, los cambios de humor, de hábitos sociales, intentos contínuos de no asistir a clase por razones varias, bajada en los resultados académicos, modificación de la alimentación, trastornos de sueño…. ,pueden significar que se está pasando por una situación incómoda que no es capaz de resolver y que le genera ansiedad e inseguridad.

Cuando en las familias tenemos sospecha de que nuestro hijo/hija está pasando por una etapa que nos inquieta, o nos comunica que está viviendo una situación de acoso por parte de algún miembro de la comunidad educativa, debemos adoptar una posición de escucha activa y empática hacia nuestro hijo/a, sin reproches ni interrupciones, dejando que cuente y exprese todos sus sentimientos, generando un clima de confianza y apoyo para que sienta que la situación que está viviendo es reparable y se va a actuar de una forma pacífica, a la vez que firme.

El primer paso a realizar es ponerlo en conocimiento del /la tutor/a, del Equipo Directivo del Centro, y de la Inspección para que emprendan entre todos las medidas adecuadas para la resolución de la situación, evitando, el enfrentamiento personal tanto con la persona que está realizando el acoso como con su familia en el caso de que se trate de un alumno/a. 

No debemos olvidar como madres y padres, que determinados comportamientos más o menos violentos, comentarios con contenidos intolerantes o despectivos, compras de dudosa procedencia, regalos habituales difíciles de justificar... etc, pueden alertarnos de que nuestro/ hijo/a, actuando como de acosador/a, por lo que la actuación no ha de demorarse comenzando con la comunicación con el centro, para comenzar el intercambio de información, ya que será difícil que nuestro/a hijo/a asuma su papel, pudiendo darse el caso de no ser consciente de ello ya que en muchas ocasiones las situaciones y actuaciones derivadas del acoso escolar, están tan asumidas en las relaciones generadas en los centros educativos que existe una baja percepción de estar siendo acosado/a o de ejercer el papel de acosador/a. 

Las posibilidades de comunicación y de difusión que dan las redes sociales y las nuevas tecnologías, han dado una nueva dimensión al acoso escolar, ya que éste ya no se limita al entorno del centro educativo o al trayecto hasta el domicilio. El uso responsable y adecuado de las tecnologías es una de las tareas que madres y padres hemos de abordar, a pesar de sentirnos en muchas ocasiones a niveles muy inferiores respecto a nuestros hijos e hijas en el conocimiento y dominio de ellas ya que la brecha digital es amplia.

Padres y madres hemos de acompañar a nuestros hijos e hijas cuando ven programas, series, películas, juegos etc con contenidos y mensajes cuestionables que desde nuestra visión crítica de adultos hemos de enseñarles a identificar, y a cuestionar su validez tanto en la pantalla como extrapolándolo a la vida real. 

Como madres y padres, hemos de orientarles hacia modelos de comportamiento solidario y de respeto a la diferencia para que no sean espectadores pasivos, ya que han de tener claro que la violencia no es natural corriendo el riesgo de normalizar las agresiones y las situaciones de injusticia. También hemos de inculcarles la necesidad de informar, ya que la inactividad ante una situación de acoso favorece a la parte acosadora, puesto que sigue su conducta gracias a la inactividad de los testigos.

Trabajar por la convivencia en los centros educativos es tarea conjunta del, profesorado, alumnado, madres, padres y personal no docente, ya que todas estas personas forman la Comunidad Educativa de cada centro.

La formación de toda la Comunidad Educativa para prevenir, detectar, y abordar de un modo propio del entorno y el contexto de un centro educativo, aquéllas situaciones que suponen una amenaza a la buena convivencia, es la mejor herramienta para trabajar en la resolución pacífica de conflictos en un modo siempre positivo, con medidas y enfoques educativos y no punitivos.