jueves, 2 de julio de 2015

LA DIRECCIÓN Y LA CONVIVENCIA EN EL CENTRO. Nº8 Ciclo de artículos breves sobre acoso escolar en apoyo al IES Ciudad de Jaén.

Nélida Zaitegi

Vicepresidenta honorífica de Convives

Este tema es tan complejo que analizarlo con cierta profundidad exigiría mucho más que un breve artículo.


¿Qué responsabilidad tiene la dirección?
Es fácil hablar de responsabilidades de la dirección. Pero, ¿se corresponde esto con la práctica de la dirección en los centros?, ¿se puede ser responsable de lo que se desconoce?, ¿sabe la dirección lo que se hace en las aulas, las relaciones que se establecen entre el alumnado, entre este y el profesorado, las familias,...? Asumir la responsabilidad conscientemente exigiría conocerlo. Pero, sabiéndolo o no, la dirección es la máxima responsable del centro. 

La importancia de la dirección queda fuera duda y un tipo de dirección u otro marca diferencias fundamentales en los centros.
El Informe McKinsey (Abril 2012) señala que "Después del trabajo del profesorado, el liderazgo directivo es el segundo factor interno a la escuela que más relevancia tiene en el logro de aprendizajes. La calidad del profesorado puede verse potenciada, a su vez, por la propia acción de los líderes en ese ámbito"
En un tema tan importante como la convivencia, Alejandro Campo dice: "la gestión de convivencia, no basta dirigir o gestionar mejor que peor; es preciso un liderazgo que comprometa a toda la escuela, incluida la comunidad". 
¿Qué es ser director o directora en este momento? Hacer el tránsito de una dirección burocrática, cuya función ha sido la mera aplicación de procedimientos y ejecución de la normativa, totalmente ajena a la responsabilidad por los resultados, a otra que vincula su ejercicio con el aprendizaje del alumnado y los resultados del centro escolar, exige un proceso de adaptación, prácticamente un cambio cultural, que conlleva la modificación de creencias en relación con el papel de la dirección, dotarla de las condiciones necesarias para responder a las nuevas demandas y, finalmente, definir su perfil competencial y la manera de desarrollarlo. 
A la dirección le corresponde liderar la comunidad educativa para que se logren los fines de la educación y esto va mucho más allá del currículo establecido, de las notas de las evaluaciones, sean internas o externas, y de algunas normativas.
Para liderar un centro se necesita alguien capaz de implicar a la comunidad educativa en un proyecto de futuro que le ilusione. Una persona que saca lo mejor de quienes le rodean, que les hace crecer.
En esta tarea de liderazgo, hacer emerger los sueños de todas las personas que conforman la comunidad educativa para hacer explícito en el Proyecto Educativo de Centro: qué personas queremos hacer de nuestro alumnado y para qué sociedad. Es decir, crear la misión y visión del centro con la participación de toda la comunidad escolar.
Al Equipo Directivo le corresponde liderar los cambios necesarios para que sean las personas y su bienestar el eje de toda la actividad del centro. Sensibilizar a la comunidad educativa de ello y dejarlo explícito en los documentos institucionales del centro: PEC, PGA, Plan de Convivencia, etc. 
Sin embargo, el sentido de "papeleo burocrático sin más" que se ha dado y, en algunos casos se sigue dando, al Proyecto Educativo, a la PGA y al Plan de Convivencia, sin que realmente sean referentes para la actuación en todo los espacios escolares, hace que toda la actividad se centre en el currículum formal. ¿Dónde quedan los principios educativos y los valores en que hemos de vivir y educar?
Revisar las creencias del Claustro en torno al aprendizaje, a la convivencia y al bienestar personal y colectivo, es el primer paso pero no el único. Es necesario consensuar los principios en que deben fundamentarse todas las prácticas del centro y hacerlas explícitas en el Proyecto Educativo. Con este referente, se ha de planificar anualmente tanto en la Programación General Anual como en el Plan Anual de Convivencia. No se trata de llenar de palabras bonitas los proyectos de centro, sino de definir conjuntamente las metas que se persiguen y de poner en marcha las acciones necesarias para que se conviertan en rutinas valiosas en al aulas.
Para ello es imprescindible la participación e implicación de la comunidad educativa, sobre todo del alumnado Y aquí, una vez más, es necesario el liderazgo de la dirección. Por otra parte, puesto que ya sabemos que no hay aprendizaje sin bienestar emocional de quien aprende, y aunque sólo fuera por eso, todo el centro, con la dirección a la cabeza, debe ocuparse de ello.
Tomando como referencia la investigación internacional (Leithwood, Day, Harris, Spillane, Hopkins) que propone un conjunto de prácticas de liderazgo que tienen efectos exitosos en el aprendizaje del alumnado y en su bienestar, se que podemos hacer corresponder con prácticas de la dirección en el plano de la convivencia.
1. Establecer una dirección (visión, expectativas, metas del grupo)
2. Capacitar y desarrollar al personal
3. Rediseñar la organización para que cumpla sus fines
4. Gestionar los programas de aprendizaje y enseñanza

Antonio Bolivar en el nº 8 de la revista CONVIVES (diciembre 2014) desarrolla estos cuatro puntos relacionándolos con la gestión de la convivencia, una lectura del mismo puede ser muy interesante