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domingo, 28 de junio de 2020

Convives en tiempos de coronavirus (10). ENSEÑANZA A DISTANCIA PERO NO DISTANTE. Y CUANDO VOLVAMOS... MÁS TECNOLOGÍA. O NO.


La primera vez, allá por marzo, casi en cierre del trimestre, nos pilló desprevenidos. No sabíamos qué iba a pasar y hubo que cerrar las escuelas deprisa y corriendo para evitar más contagios, para doblegar la curva, para no colapsar el sistema sanitario.

Y buscamos las formas y las maneras, algunos más pronto que otros, otros más tarde que algunos, y unos cuantos, más de los que deseamos, que no las encontraron de ningún modo. Hubo maestros que empezaron a recopilar números de teléfonos de sus estudiantes, de esos en situación menos favorecida, que se preocuparon de que siguieran pudiendo comer como cuando van al cole a través de gestiones con asistentes sociales y con entidades, organizaciones y agencias no gubernamentales. Que trabajaron más que cuando estaban con ellas y con ellos en clase. Hubo otros que empezaron en seguida con videoconferencias y con tareas a distancia. Y hubo quienes no pudieron o no supieron cómo reaccionar porque no sabían cómo llegar “al otro lado”, al otro lado de la puerta de los hogares.

La “enseñanza a distancia” que se ha estado practicando en estos momentos, salvo en aquellos entornos ideales en los que las chicas y los chicos disponen de todos los medios a su alcance en casa y fuera de ella, no ha sido verdadera enseñanza a distancia, sino “enseñanza remota de emergencia”, como la han empezado a denominar algunos. Nuestras familias y comunidades educativas no estaban (ni están) preparadas para gestionarla, simplemente porque nadie la había previsto. No se puede juzgar como buena o mala. Simplemente se la puede tachar de operativa solamente para unos pocos.

Ahora queremos volver a la normalidad, a esa normalidad que seguimos sin saber cómo será, por mucho que llenemos las terrazas y vayamos saltando de fase de fase o de que se acabe el estado de alarma. Y proponemos que las escuelas se vuelvan a llenar de niñas y de niños, de clases con máscaras, plexiglás, hidro-alcoholes y poco contacto físico. Suena como que esa tampoco es la escuela de verdad. Más bien parece que esa es la “escuela presencial de emergencia”.

Nos gustaría pensar que la próxima vuelta a la escuela, esa que parece que será “mixta”, entre presencial y virtual, lo queramos o no, no nos va a pillar desprevenidos de nuevo. Sin embargo, no es fácil pensar que podamos tener tantas certezas.

Nos podemos preguntar, por ejemplo, de dónde van a salir los dispositivos que nuestras alumnas y alumnos van a necesitar para conectarse a la red educativa que, sí o sí, esta vez tiene que estar preparada. Quién va a proveer a todas las familias que no disponen de ella esa conexión a internet de emergencia, para que que no tengan que pagarla con el “ingreso mínimo” que vendrá muy bien a algunos, pero que no servirá para diluir la brecha social ni la digital. Nos podemos preguntar cómo se va a formar a miles de docentes sin destrezas digitales previas que pueden tener condiciones preexistentes de riesgo y por tanto no podrán regresar así como así a las aulas y que sin embargo podrían aportar tanto y estar dando clases “desde el lado seguro” mientras que aquellos que no corren tantos riesgos por diferentes motivos pueden estar en el aula y en los patios de las escuelas educando a “la otra mitad”. Cómo se va a ayudar y a "formar" en esa enseñanza remota a esas familias con las que ahora más que nunca tenemos que compartir la educación de sus hijas e hijos.

Porque sea en los espacios o en los tiempos, parece que estamos condenados a separarnos y a dividirnos más, en mitades físicas y virtuales. Podemos preguntarnos quiénes van a atender a esas niñas y niños también de riesgo que se tendrán que quedar en casa sí o sí, sobre todo teniendo en cuenta que sus abuelos son los que podrían estar ahí mientras las mamás y los papás trabajan (o teletrabajan) pero que para ellos también sería peligroso exponerse más de lo necesario. Y quiénes se van a encargar de educar desde casa o repartirse los horarios, o los desdobles. Nos podemos preguntar si se va a contratar al doble de docentes o a docentes presenciales y virtuales de desdoble. Nos podemos preguntar tantas y tantas cosas…que parece que no nos estamos preguntando.

Una píldora anterior comentaba que queríamos empezar siendo positivos, y que más adelante se verían los problemas que se presentan en una situación histórica como la actual, de la que nadie tiene precedentes ni sabe cómo restituir a una normalidad segura y eficiente. Llega el momento de ver el vaso medio lleno o medio vacío, y decidir que, en lugar de marear la perdiz y gastar energías discutiendo cómo cerrar el curso en paz, podría ser más conveniente empezar a dedicar todos nuestros esfuerzos en prever ese futuro a medio plazo. A cómo será el inicio de curso en septiembre. A cómo vamos a cubrir la situación que se genera después de seis meses sin escuela física. A cómo vamos a atender las brechas sociales, digitales y emocionales. Y no se trata de ponerse positivos o negativos. Se trata de hacerse las preguntas adecuadas y ponerse manos a la obra para encontrar las respuestas adecuadas.

Sería por ello conveniente dejar de gastar nuestras energías en tareas fútiles y ponernos las pilas para ver cómo atendemos todas las necesidades. Para que no nos vuelvan a pillar desprevenidas y desprevenidos. Para que esta vez estemos, al menos, mínimamente preparados. Para que sepamos cómo responder y cómo llegar al menos a lo imprescindible y a lo necesario.

Porque septiembre, lo creamos o no, está ya ahí, a la vuelta de la esquina.

Para saber más:

                                      CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 20 de junio de 2020

martes, 16 de junio de 2020

Convives COMPARTE. El día después ya es hoy


Paqui Olías es maestra. Licenciada en Ciencias de la Educación y en Antrpología Social y Cultural. Ha sido directora escolar, directora de Centro de Fornación del Profesorado en Sevilla y ha trabajado en la Consejería de Educación. 
Destacamos de ella su compromiso vital con la educación pública.
Justo antes de incorporarse al equipo coordinador de Convives, escribe y comparte esta reflexión.


Por más que se afirme, nos iremos dando cuenta paulatinamente, esta epidemia tendrá necesariamente muchos efectos colaterales y nos hará cuestionarnos muchas cosas a todos los niveles, sanitarios, sociales, familiares, económicos, educativos, culturales que tardaremos tiempo en digerir y en rutinizar. Muchos de nuestro ritos y rutinas cotidianas van a cambiar drásticamente y nos obligará a crear una nuevas-reconstruidas- en un proceso de adaptación a esta nueva realidad.

Y si esta, constatamos, que será nueva en todos los órdenes de la vida, también lo será, debe serlo, para las familias, para la escuela, para la educación, para el profesorado, porque nuestro ritual educativo, nuestra gramática escolar, nuestra institución, se ha tambaleado por un virus. Como decía Haruki Marukami “cuando salgamos de la tormenta ya no seremos las mismas personas que habíamos entrado en ella”.

Nada será igual tras esta pandemia que nos azota y nos asola, tampoco para nuestros niños y niñas que habrán vivido una, de las mayores experiencias de sus vidas. Viviéndola cada uno de ellos de manera muy especial, muy particular, tras sus primeros momentos de asombro (como a todos), de alegría, sin clase, sin profes, sin deberes, sin exámenes, como unas vacaciones en pleno trimestre…¡!que guay¡¡. Seguramente muchos harían planes entre sus amigos y amigas para quedar, verse, charlar. Pero pasados los primeros momentos de estupor, de incomprensión, de miedo, tocaba digerir la nueva realidad… no se podrá salir, no se podrá quedar con los amigos y amigas y …¿qué hago tanto tiempo aquí en casa?, ¿Cómo seguir las clases desde aquí? ¿Cómo me adapto a esta situación?

En un tiempo record, pasada la primera semana de estupor, de indecisión, la institución con su profesorado, las familias y nuestro alumnado han realizado un proceso de adaptación titánico. Por aquí y por allá han surgido experiencias muy valiosas, al amparo o resguardo de la pandemia y forzado por ella, que no se pueden ni deben olvidar, y del que deberíamos extraer lo mejor de ellas. No podemos ni debemos olvidarlas, debemos analizar las evidencias obtenidas en cada tutoría, los avances, los problemas, las desigualdades manifiestas, la brecha digital familiar y un largo etc. Nuestros claustros finales de este curso deberían contribuir a ello.

Y hacerlo además desde la singularidad de cada centro, con la comunidad educativa del aula, que sin duda tendrán mucho que decir de lo vivido; en la seguridad de que serán esas evidencias, las que nos permitan extraer las mejores conclusiones para paliar las debilidades y amenazas observadas, y extender las fortalezas, poniendo en marchas las oportunidades que nos ha ofrecido la pandemia.

Nuestro alumnado, cuando esta etapa de confinamiento termine y se pueda incorporar, tarde o temprano, a su vida habitual, a su nueva realidad escolar, a nuevas rutinas por incorporar; llevarán su mochila cargada de experiencias. Habrán experimentado nuevas formas de convivir con su familia, habrán descubierto maneras de relacionarse con sus hermanos y hermanas pequeñas o mayores, habrán aprendido a organizar el tiempo en la vivienda, ensayado o afianzado fórmulas de colaboración entre todos, de actividades físicas compartidas y seguro que hasta habrán descubierto y sacado del baúl, juegos ya olvidados o inventados nuevos. Y además habrán descubierto que hasta les gusta. Habrán podido hablar y mucho con sus progenitores y en algunos casos, habrán tenido hasta la fortuna de escuchar a sus abuelos y abuelas sobre sus años de escasez, de hambre de la postguerra, sus experiencias vitales. ¡¡Qué fortuna!!

La vuelta a esa “nueva normalidad” nos ofrecerá la oportunidad de abordarla, “conociendoen el sentido antropológico del término, esa experiencia que ha supuesto para nuestro alumnado esta situación vivida

Toda esa experiencia acumulada durante este breve, pero intenso tiempo confinados, será ya parte de su ADN, de su curriculum vital, una importante renta que acumularán, que les acompañará durante mucho tiempo, y del que pueden sacar mucho provecho; y en esta tarea de ayuda el profesorado tendremos un papel esencial.

 La escuela se convierte así en ese lugar imprescindible para hablar de ello, para ayudarles a “desahogarse”, a desahogarnos, hablando con la calma que requieren los “aprendizajes lentos”, los que dejan huella en nuestro comportamiento y en nuestros sentimientos, los que realmente nos marcan en las etapas de nuestras vidas.

Este episodio vivido y compartido socialmente da para mucho, para todo lo que queramos como profesores y profesoras. Naturalmente se puede “despachar” en unas charlas de tutorías (imprescindibles) o se puede convertir en algo más ambicioso, más global, más sistémico. Puede ser todo un Proyecto global o Centro de Interés o Proyecto Interdisciplinar, que tendrá sus ramificaciones en todas las llamadas materias a modo de mapa interdisciplinar. Estamos convencidos y convencidas de que su propuesta generaría en la clase un aluvión, un torbellino de ideas, como solo nuestro alumnado, son capaces, si se les deja hacerlo.

 La creatividad de cada clase producirá todas sus variantes a conocer y a explorar desde las consecuencias sanitarias, económicas, sociales, artísticas, psicológicas, medioambientales, físicas, instituciones implicadas en su respuesta, las dificultades encontradas, sus consecuencias, los organismos comprometidos, la información/desinformación en los medios de comunicación, las noticias falsas vertidas en las redes sociales…..

 Seguro que resultará muy enriquecedor dejarles proponer, en diferentes niveles y etapas educativas, su análisis desde diferentes ópticas científicas:  sociales, sanitarias, psicológicas, tecnológicas, medioambientales, artísticas … para observar como su mirada puede ser mucho más global y sistémica que la mirada curricular con “orejeras”, con exámenes, con materias divididas que muchas veces nos sentimos obligados, o nos gusta dar.

Un proyecto de esta naturaleza sacará lo mejor de cada cual y les proporcionará una capacidad de analizar esta experiencia histórica que les (nos) ha tocado vivir y nosotros como profesores y profesoras, habremos contribuido a guiarles en ella, haciéndoles, sin duda, mejores personas, acompañándolos en su comprensión, a convivir con el riesgo, a comprometerse en una mayor responsabilidad social.. a crear ciudadanía.

Y además puede contribuir a impulsar una forma de trabajar más integradora, innovadora y participativa utilizable y deseable en otros proyectos de trabajo.   

SALGAMOS DE LA TORMENTA SIENDO MEJORES. DÉMOSLE LA OPORTUNIDAD. NUESTRO ALUMNADO NOS SORPRENDERÁ COMO LO VIENE HACIENDO. 

martes, 9 de junio de 2020

Convives en tiempo de coronavirus (8): HAY QUE INCLUIR, YA, LA CONVIVENCIA Y LA COEDUCACIÓN EN LAS TAREAS ESCOLARES

PIENSO, LUEGO EXISTO, o la traducción literal "PIENSO, LUEGO SOY" . Existimos en la medida que movilizamos el pensamiento DESDE ACTITUDES CRÍTICAS Y ANALÍTICAS DE LA REALIDAD, somos más libres cuanta más formación e información veraz sustentan nuestras decisiones, decidimos mejor cuando disponemos de diferentes modelos de referencia. 


El impacto en la educación producido por el confinamiento del Covid19 ha supuesto un paréntesis educativo al tener que improvisar una adaptación curricular a la enseñanza a distancia. Se le añadía el pensamiento de que serían pocos días y volveríamos a encontrarnos en las aulas.  

Analizando lo acontecido, podemos observar  que no ha sido así y que en las propuestas al alumnado, lo urgente pospuso lo importante y en consecuencia sólo los contenidos "bien consolidados" han sido protagonistas en las tareas escolares de estos días. 

Las llamadas áreas transversales quedaron atrás, salvo ocasiones, empujadas por  las matemáticas y la lengua. Una importante valoración a considerar para repensar las propuestas con vista al futuro.  Y que de momento hay que ponerle remedio, ¡YA¡.


Hay que incorporar la COEDUCACIÓN y la CONVIVENCIA EN LAS TAREAS VIRTUALES. Hemos de buscar las mejores herramientas que permitan TRANSVERSALIZARLAS y que el ENSEÑAR A PENSAR y a TOMAR DECISIONES sea un hábito cotidiano del alumnado.

Volvamos a darle a la COEDUCACIÓN la visibilidad e impulso que necesita.
Volvamos a darle a la CONVIVENCIA POSITIVA contenidos explícitos que la alimenten. Volvamos a incorporar las técnicas sistematizadas de ENSEÑAR A PENSAR.
Tenemos que transversalizar valores igualitarios de convivencia en todas las materias y en todas las tareas. Podemos hacerlo desde textos, datos y ejemplos para la paz, para la igualdad.


Hay que criticar, cuestionar y visibilizar DOGMAS ALIENANTES DE LA PUBLICIDAD, DE LA SOCIEDAD PARA EL CONSUMO, LA COMPETITIVIDAD, deconstruir los DOGMAS DEL PATRIARCADO QUE  ESTEREOTIPAN LA REALIDAD BINARIA Y JERARQUIZAN LA VALÍA DE LAS PERSONAS. Son Dogmas que como mantras omnipresentes nos repiten continua y permanentemente todos  los agentes socializadores y sólo la educación puede dar las competencias necesarias para cuestionarlos y así posibilitar al alumnado construir el propio pensamiento.


Hemos de proponer supuestos alternativos en resolución pacífica de conflictos, que permitan modelar referentes positivos, formas alternativas de gestionar lo que nos pasa; es importante plantear continuos dilemas morales al alumnado. Proponerles actividades que posibiliten el consenso y el disenso, que lo tengan que argumentar.


Podemos proponer actividades donde el alumnado exprese lo que siente, sus dudas, sus miedos, sus vivencias, propiciar actividades que exijan cooperación para realizarlas, que posibiliten intercambios horizontales entre iguales.


Es necesario ofrecer  tareas de sistemático análisis crítico de lo que vemos  y oímos, ofrecer modelos alternativos de igualdad.


Es necesario promover análisis al modelo económico hegemónico y poner la creatividad del alumnado a trabajar en modelos sostenibles que den esperanza al futuro  y promuevan la conservación de este planeta que tenemos, que aún es azul y verde, que sostiene la vida.


Hemos de alzar la voz y promover el debate en los grupos docentes de coordinación para que de forma transversal, y de forma explícita la coeducación y convivencia se incorporen en las propuestas de trabajo cotidianas


Verdaderamente Educamos en la medida que trabajamos cuatro competencias en el alumnado: aprender a pensar, aprender a ser, aprender a convivir y aprender a aprender. Lo demás es consecuencial.

Necesitamos cultivar mentes pensadoras, que busquen, que indaguen, propuestas que inviten a buscar al alumnado y al profesorado, las propias respuestas. 

CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 9 de junio de 2020


domingo, 31 de mayo de 2020

Convives en tiempos de coronavirus (7). REINVENTARNOS TRAS LA PANDEMIA.


De un día para otro había que improvisar una educación on line, y se hizo. El  profesorado contento de sentirse útil, de poder  ayudar a las familias, de pautar horarios y normas, de acompañar al alumnado, incluso de justificar el sueldo,  lo hizo como mejor supo, con fallas seguro, pero lo mejor posible. Ésto no lo hace incuestionable, ni supone, bien lo sabemos, la mejor alternativa educativa. La educación on line, por buena que pueda llegar a ser,  no creemos que pueda sustituir al contacto social, a la oportunidad de vivenciar modelajes de interacción positivos.

Estemos alerta, “la desescalada” del Covid 19 exige dar respuesta a una nueva necesidad de distanciamiento social y está precipitando la toma de decisiones al «reimaginar» la educación, los estados y las ciudades.

Quienes creemos en la Educación y la consideramos elemento básico para “trabajar el presente y cimentar el futuro” tenemos que actuar con premura, no podemos externalizar el problema ni dejar de  aportar, con firmeza, alternativas, soluciones y argumentaciones para la toma de decisiones, que sabemos son clave del futuro inmediato y del futuro a largo plazo.

“Las escuelas públicas, universidades, hospitales y tránsito se enfrentan a preguntas existenciales sobre su futuro. Si las compañías tecnológicas ganan su feroz campaña de presiones y lobby para el aprendizaje remoto, telesalud, 5G y vehículos sin conductor, su Screen New Deal, simplemente no quedará dinero para prioridades públicas urgentes, sin importar el Green New Deal (el Nuevo Pacto Verde) que nuestro planeta necesita con urgencia.”

Distopía de alta tecnología: Naomi Klein  para The Intercept https://www.lavaca.org/portada/la-distopia-de-alta-tecnologia-post-coronavirus/ 

Hay enormes brechas ideológicas y económicas: No es posible separar el modelo económico del modelo social, del modelo escolar...  Hay una brecha conceptual y  exigimos una educación encaminada a priorizar las necesidades de las personas, a la conservación de la vida, dando prioridad absoluta al bienestar de las personas. Se requieren cambios sociales importantes y retomar los objetivos 2030; que el coronavirus no sirva de excusa para cambiar de rumbo.

La obligatoriedad de cambios, ofrece la posibilidad de reinventar  la escuela con paradigmas nuevos. La normalidad habrá que reinventarla. Es un momento idóneo para exigir una educación para la convivencia pacífica, nuevas formas de vida, un posicionamiento activo en cuanto a cómo se recupera la economía, desde una  consideración humanizante y relacional, cuidadora de las personas.

Proponemos llamarlas ECOSOLUCIONES.
Invitamos a proponerlas...

CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 27 de mayo de 2020

domingo, 24 de mayo de 2020

Convives y la crisis del coronavirus (6). CONSTRUIR LA ESCUELA CON TODOS Y TODAS


Desde distintos ámbitos se están, estamos, analizando la respuesta de la escuela a la situación que generó el coronavirus y el confinamiento. Se están haciendo propuestas para la vuelta a la escolarización presencial. Se está demandando a las Administraciones Educativas una respuesta urgente, propuestas y decisiones para que no volvamos a vivir la precipitación que nos exigió la abrupta llegada de la pandemia.

No se puede demorar la valoración de la situación y las decisiones sobre cómo construir la nueva escuela. Pero es ahora cuando todavía hay tiempo para planificar con serenidad. Y es momento para contar con las aportaciones de todos y todas. La inteligencia colectiva de la que tanto hablamos en otros momentos.

Sin quitar importancia al necesario papel de profesionales, de personas expertas, además de las administraciones y el profesorado, necesitamos las voces de las familias y del alumnado, de toda la comunidad educativa, y también de las y los investigadores educativos, …de la sociedad. Las voces, en fin, de todas las personas implicadas e interesadas en que la escuela haya aprendido la lección.

Cada cual, desde su mirada, puede aportar ángulos de análisis que enriquezcan la evaluación de la situación, propuestas creativas, preocupadas por algún aspecto de la educación y la escolarización, centradas en algún ámbito que desde otros lugares puede pasar desapercibido.

Es desde el convencimiento de que la escuela pública es de la comunidad educativa, de la ciudadanía, desde donde podemos entender que todas las personas tienen algo que decir para mejorarla.

Y para ello, es imprescindible un liderazgo que sepa escuchar todas las voces, plantear diálogos y reflexiones conjuntas, incorporar propuestas y transmitir la creencia de quienes queremos una escuela mejor podemos ayudar a construirla, de que se pueden buscar consensos.

No es sencillo hacerlo, pero es imprescindible si queremos sumar y no caer de nuevo en algunos de los males que tanto lamentamos.

Demos a cada cual la voz y el poder de decisión que le corresponde. Demos a las comunidades educativas los planteamientos científicos que le permitan tener criterio y las herramientas necesarias para la reflexión y el diálogo, para que puedan analizar las necesidades concretas de sus escuelas y hacer propuestas para responder a ellas.

Tomemos decisiones, por una vez, sin excluir a nadie.


CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 24 de mayo de 2020




lunes, 18 de mayo de 2020

Convives COMPARTE. La acción orientadora en tiempos de confinamiento.

María Jesús Garrido Alonso y José Aurelio López Gil somos dos profesionales de la orientación que trabajamos en la provincia de León, María Jesús realiza su actividad educativa y orientadora en el IES Padre Isla y José Aurelio en el IES Ramiro II (La Robla).

Cuando se suspendieron las clases por el COVID -19 nos planteamos como seguir realizando nuestra labor educativa y orientadora, lógicamente, tenía que modificarse. Entonces, nos plateamos la realización de una página web para seguir en contacto con nuestras comunidades educativas.

¿Por qué seguir en contacto con nuestras comunidades educativas? Numerosas razones nos impulsaron a ello pero queremos destacar las siguientes:

Nuestra labor de orientación sigue siendo necesaria aunque no haya una actividad presencial en el instituto.

Nuestra labor como docentes –asignaturas que impartimos- tenemos que seguir realizándola de forma no presencial.

El alumnado puede necesitarnos y querer contactar con nosotros como, cuando nos busca en el instituto porque quieren preguntarnos o consultarnos aspectos relativos a su situación académica, personal o familiar.

Las familias también pueden necesitar colaboración a la hora de abordar problemas relativos a la convivencia familiar porque, al estar tanto tiempo juntos y en un espacio físico tan reducido, las situaciones familiares que se presenten pueden ser difícil de abordar.

Podemos ayudar al profesorado a entender mejor la situación social, personal y familiar que tiene nuestro alumnado a la hora de abordar una enseñanza on-line- familias con pocos o nulos recursos, problemática académica del alumnado, consejo a la hora de tomar decisiones sobre su futura escolaridad, etc.

Ayudar al alumnado con técnicas y estrategias muy sencillas para afrontar con éxito las problemática derivada de la situación actual. 

Seguir trabajando la educación socioemocional de toda la comunidad educativa. Seguir desarrollando la inclusión educativa como principio básico de nuestra labor docente.

Contribuir a dar una información rigurosa sobre determinados aspectos sociales y científicos que tengan relación con el COVID – 19.

Animar a nuestras comunidades a buscar un ocio adecuado en estos tiempos de confinamiento: teatro, películas, documentales, visitas culturales, música, etc

Seguir coordinando la labor socioeducativa que los Departamentos de Orientación vienen desarrollando desde su creación.

Si nuestro trabajo nos pone especialmente al lado de los más débiles de nuestras comunidades educativas, esto se hace aún más necesario en los momentos de dificultad añadida como lo que estamos viviendo

Todo ello nos llevó a desarrollar la siguiente página web: 

María Jesús y José Aurelio



martes, 12 de mayo de 2020

Convives y la crisis del coronavirus (5). BRECHAS EDUCATIVAS. ¿VUELTA A LA NORMALIDAD? NO, GRACIAS


¿Vuelta a la normalidad?  No, gracias, si por normalidad se entiende tener como objetivo retornar a prácticas educativas anteriores, como si nada hubiera pasado, como si nada hubiéramos aprendido de esta situación extraordinaria que el covid19 ha provocado. La pandemia ha servido de catalizador que precipita aspectos de la escuela que necesitan revisarse. Hay que dibujar la Curva Educativa de la pandemia, aportaría mucha información y datos a analizar.

Es imperiosa la necesidad de incorporar análisis científico educativo, organizar  la información  obtenida, los datos que desde las tutorías se tienen y a partir de ellos  orientar la toma de nuevas decisiones por parte de  la Administración.

Constatar casuísticas personales; sistematizar la observación, recogida y análisis de los datos, es básico para tomar medidas estructurales que vayan dando respuesta a las diferentes situaciones  educativas individuales y colectivas, tanto en forma, como en fondo, si, como sabemos la educación es una clave.

La escuela necesita cambios y  ahora puede ser un buen momento para iniciarlos.

Es inadmisible no dar nuevas respuestas a los, bien localizados, focos de desprotección de menores por inexistencia de la prevalencia de su derecho a la educación.  Y la brecha digital, sólo, es una de las brechas que presenta el sistema educativo. Claro que  es una brecha que denota mucha pobreza y miseria, mucha desigualdad.  Se ha desvelado para la sociedad el alto número de chicas y chicos que se quedan fuera, que no disponen siquiera de  ordenador, de tablet o  de Red.

Hay otro dato en los hogares que nos apremia a tomar medidas urgentemente; la dificultad  que supone la incompetencia digital aún existente en el alumnado y en las familias que no disponen de los conocimientos imprescindibles, aún teniendo ordenadores, para utilizar con soltura las redes, las plataformas educativas, los entornos virtuales y las diversas propuestas digitales que precipitadamente se  les han  dicho imprescindibles para seguir sus procesos educativos.

Insuficiente competencia digital también afecta a parte del profesorado. Tras años de digitalización de los centros docentes, la realidad evidencia y evalúa al sistema, que claramente Necesita Mejorar. Hay que seguir invirtiendo en ello.

Hay otra cara que la pandemia  descubre,  y que, como lo anterior,  la escuela ya conocía, es la brecha social y económica.  El profesorado comprometido la sufría y lo ha seguido haciendo en el confinamiento, desde la impotencia que supone, el no poder hacer, ni solicitar la intervención de servicios específicos. 

Al profesorado, mayoritariamente, le importa mucho su alumnado y por eso desde bien intencionadas fórmulas, pone corazón, cabeza, alma y voluntad de ayuda para atender necesidades, deseoso de poder aliviar los problemas que detecta, desarrollando estrategias, muchas veces titánicas, siempre admirables, estudiando cómo suplir tantas carencias; ejemplos hemos conocido en este confinamiento desde llamadas personalizadas, llamadas telefónicas con teléfonos personales, mensajes de wasap, videos de youtoube .. etc...  todo ello para llegar a quienes no tenían otras posibilidades. Pero esas intervenciones loables, pero anecdóticas son dependientes de la voluntad personal de alguien, no pueden ser la solución.

Hay que denunciar que no es un problema educativo y que excede  al trabajo docente, si determina y condiciona el proceso educativo, pero precisa de recursos profesionales hasta ahora inexistentes o a todas luces insuficientes.

Las soluciones han de ser sistémicas y en el sistema educativo faltan estructuras diversificadas que palien la desigualdad.

Hablamos de educadores y educadoras sociales, habría que incrementar el nicho laboral educativo; son precisas personas cualificadas, reduciríamos el fracaso educativo y el paro, pues la sociedad ha formado a profesionales que actualmente no contrata. Los educadores y educadoras sociales, apenas tienen presencia en los centros, ni en los barrios de forma estable  y son profesionales imprescindibles para que el alumnado, desfavorecido socialmente, tenga oportunidades que ahora no le llegan.

Hablamos de cuidar la Educación contratando suficiente profesorado, profesorado mejor formado, con obligada formación continuada y  actualización permanente, profesorado que indague y se cuestione científicamente la propia eficacia.

Son necesarios también más orientadores y orientadoras con cualificación suficiente para permitir que su intervención sea posible, real y si hace falta, que la hace, de atención individualizada.

Hablamos de otra carencia grave, la necesidad de ciencia educativa que  oriente la práctica; la educación del siglo XXI precisa profundizar en propuestas alternativas desde la pedagogía, la sociología, la filosofía, la psicología... Es necesaria más investigación, actualizada, del hecho educativo, de las causas de la ineficacia y del fracaso escolar, de las claves de eficacia en el propio sistema  y en la praxis educativa. Se necesitan encuentros, congresos, convenciones desde donde proponer nuevos enfoques, resultados de investigaciones que aporten un análisis pragmático y científico de las necesidades de la sociedad del futuro, adecuar la educación,  anticipando escenarios diversos, rutas a seguir, datos que faciliten y justifiquen valientes decisiones normativas, reguladoras del Sistema Educativo.

Hablamos de la oportunidad de replantear qué y cómo enseñamos.
No volvamos a la normalidad anterior.
Propiciemos una nueva normalidad más humanizada, cuidadora  y más igualitaria.

CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 12 de mayo de 2020