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domingo, 19 de julio de 2020

REFLEXIONES Y PROPUESTAS POST-COVID19



Hemos vivido y aún vivimos días temerosos, los miedos, parece, serán un referente constante en nuestra nueva realidad. Gestionarlos y ayudar a nuestro alumnado a convivir con ellos será una tarea imprescindible a abordar en el nuevo curso, porque nunca los tiempos fueron más revueltos, tan llenos de perplejidades y de incertidumbres y tan necesitados de nuestro compromiso, capacidad de improvisación y de creatividad planificada, día a día.

Esta, parece, será nuestra “nueva normalidad” al menos durante un tiempo o para siempre, porque la pandemia ha hecho aún más visible que este océano de inseguridades ha aumentado la desigualdad y se ha cebado especialmente en nuestro alumnado más vulnerable. En lograr el objetivo de no dejar ninguno atrás pondremos este curso y los venideros lo mejor de nuestro saber profesional y de nuestro compromiso.

Desde CONVIVES queremos compartir las reflexiones realizadas y recogidas de miradas y voces diversas, todas ellas vertidas desde el compromiso, la complicidad y la profesionalidad, de querer UNA ESCUELA MEJOR- UNA MEJOR EDUCACIÓN. 

Los caminos o escenarios que propiciamos desde este final de curso y comienzo del nuevo, deberán llevarnos a lograr ese sueño, integrando escenarios variados y colaboraciones múltiples con las familias, entidades sociales y ciudadanas, ayuntamientos-consejos escolares municipales, espacios públicos y privados.

Hemos iniciado un camino de reflexión un poco “forzado”, que deberíamos continuar, poniendo de manifiesto las debilidades y las amenazas vividas y por combatir, así como las fortalezas y oportunidades detectadas en estos duros momentos. Si procedemos a su análisis como comunidad educativa obtendremos un caleidoscopio singular de nuestro centro que nos permitirá plantearnos desde la mirada larga, las acciones a medio y corto plazo para lograr esa mejor Escuela soñada.

Este documento pretende ordenar las reflexiones recogidas integrándose en bloques, de manera sintética.  

Desde CONVIVES, compartimos un espacio  abierto a la participación de todas las personas de la Comunidad Educativa que quieran compartir  experiencias y reflexiones que enriquezcan estos bloques. Esperamos que este documento sea de utilidad y que acompañe con calidad y calidez el próximo comienzo del curso.



VER DOCUMENTO 


lunes, 6 de julio de 2020

REVISTA CONVIVES EXTRA, REFLEXIONES EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS


Estimados, estimadas
También el Covid19 ha pasado por encima de Convives, de nuestra pequeña asociación de personas comprometidas por la mejora de la convivencia en los centros educativos. Esta extraña etapa, estos tiempos que nos está tocando vivir a todos y a todas nos ha trastocado el ritmo de trabajo que nos permitía poner en vuestras manos, al final de cada trimestre, un nuevo monográfico de la revista que producimos.
Pero bueno, aunque con algunos días de retraso os hacemos llegar una monografía que hemos centrado en lo que ha significado, desde nuestra perspectiva, la pandemia para la Escuela. Con una visión poliédrica desde los distintos sectores de la comunidad educativa, hemos ido reflexionando sobre su incidencia y sobre lo que la nueva normalidad nos deparará en septiembre.
Hemos preparado un pequeño cuestionario, en que te pedimos que participes, para poder estar seguros de que los nuevos formatos respondan a vuestras necesidades y nos permitan vincular aún más nuestros contenidos con la práctica de la convivencia en tu centro.
En definitiva, querido lector, querida lectora, abrimos un espacio donde poder recibir tus propuestas, tus ideas, para que el nuevo Convives sea el de todos. El de todas.
Gracias.  Feliz verano, que buena falta nos hace…
El Equipo Coordinador.
Clica aquí

domingo, 28 de junio de 2020

Convives en tiempos de coronavirus (10). ENSEÑANZA A DISTANCIA PERO NO DISTANTE. Y CUANDO VOLVAMOS... MÁS TECNOLOGÍA. O NO.


La primera vez, allá por marzo, casi en cierre del trimestre, nos pilló desprevenidos. No sabíamos qué iba a pasar y hubo que cerrar las escuelas deprisa y corriendo para evitar más contagios, para doblegar la curva, para no colapsar el sistema sanitario.

Y buscamos las formas y las maneras, algunos más pronto que otros, otros más tarde que algunos, y unos cuantos, más de los que deseamos, que no las encontraron de ningún modo. Hubo maestros que empezaron a recopilar números de teléfonos de sus estudiantes, de esos en situación menos favorecida, que se preocuparon de que siguieran pudiendo comer como cuando van al cole a través de gestiones con asistentes sociales y con entidades, organizaciones y agencias no gubernamentales. Que trabajaron más que cuando estaban con ellas y con ellos en clase. Hubo otros que empezaron en seguida con videoconferencias y con tareas a distancia. Y hubo quienes no pudieron o no supieron cómo reaccionar porque no sabían cómo llegar “al otro lado”, al otro lado de la puerta de los hogares.

La “enseñanza a distancia” que se ha estado practicando en estos momentos, salvo en aquellos entornos ideales en los que las chicas y los chicos disponen de todos los medios a su alcance en casa y fuera de ella, no ha sido verdadera enseñanza a distancia, sino “enseñanza remota de emergencia”, como la han empezado a denominar algunos. Nuestras familias y comunidades educativas no estaban (ni están) preparadas para gestionarla, simplemente porque nadie la había previsto. No se puede juzgar como buena o mala. Simplemente se la puede tachar de operativa solamente para unos pocos.

Ahora queremos volver a la normalidad, a esa normalidad que seguimos sin saber cómo será, por mucho que llenemos las terrazas y vayamos saltando de fase de fase o de que se acabe el estado de alarma. Y proponemos que las escuelas se vuelvan a llenar de niñas y de niños, de clases con máscaras, plexiglás, hidro-alcoholes y poco contacto físico. Suena como que esa tampoco es la escuela de verdad. Más bien parece que esa es la “escuela presencial de emergencia”.

Nos gustaría pensar que la próxima vuelta a la escuela, esa que parece que será “mixta”, entre presencial y virtual, lo queramos o no, no nos va a pillar desprevenidos de nuevo. Sin embargo, no es fácil pensar que podamos tener tantas certezas.

Nos podemos preguntar, por ejemplo, de dónde van a salir los dispositivos que nuestras alumnas y alumnos van a necesitar para conectarse a la red educativa que, sí o sí, esta vez tiene que estar preparada. Quién va a proveer a todas las familias que no disponen de ella esa conexión a internet de emergencia, para que que no tengan que pagarla con el “ingreso mínimo” que vendrá muy bien a algunos, pero que no servirá para diluir la brecha social ni la digital. Nos podemos preguntar cómo se va a formar a miles de docentes sin destrezas digitales previas que pueden tener condiciones preexistentes de riesgo y por tanto no podrán regresar así como así a las aulas y que sin embargo podrían aportar tanto y estar dando clases “desde el lado seguro” mientras que aquellos que no corren tantos riesgos por diferentes motivos pueden estar en el aula y en los patios de las escuelas educando a “la otra mitad”. Cómo se va a ayudar y a "formar" en esa enseñanza remota a esas familias con las que ahora más que nunca tenemos que compartir la educación de sus hijas e hijos.

Porque sea en los espacios o en los tiempos, parece que estamos condenados a separarnos y a dividirnos más, en mitades físicas y virtuales. Podemos preguntarnos quiénes van a atender a esas niñas y niños también de riesgo que se tendrán que quedar en casa sí o sí, sobre todo teniendo en cuenta que sus abuelos son los que podrían estar ahí mientras las mamás y los papás trabajan (o teletrabajan) pero que para ellos también sería peligroso exponerse más de lo necesario. Y quiénes se van a encargar de educar desde casa o repartirse los horarios, o los desdobles. Nos podemos preguntar si se va a contratar al doble de docentes o a docentes presenciales y virtuales de desdoble. Nos podemos preguntar tantas y tantas cosas…que parece que no nos estamos preguntando.

Una píldora anterior comentaba que queríamos empezar siendo positivos, y que más adelante se verían los problemas que se presentan en una situación histórica como la actual, de la que nadie tiene precedentes ni sabe cómo restituir a una normalidad segura y eficiente. Llega el momento de ver el vaso medio lleno o medio vacío, y decidir que, en lugar de marear la perdiz y gastar energías discutiendo cómo cerrar el curso en paz, podría ser más conveniente empezar a dedicar todos nuestros esfuerzos en prever ese futuro a medio plazo. A cómo será el inicio de curso en septiembre. A cómo vamos a cubrir la situación que se genera después de seis meses sin escuela física. A cómo vamos a atender las brechas sociales, digitales y emocionales. Y no se trata de ponerse positivos o negativos. Se trata de hacerse las preguntas adecuadas y ponerse manos a la obra para encontrar las respuestas adecuadas.

Sería por ello conveniente dejar de gastar nuestras energías en tareas fútiles y ponernos las pilas para ver cómo atendemos todas las necesidades. Para que no nos vuelvan a pillar desprevenidas y desprevenidos. Para que esta vez estemos, al menos, mínimamente preparados. Para que sepamos cómo responder y cómo llegar al menos a lo imprescindible y a lo necesario.

Porque septiembre, lo creamos o no, está ya ahí, a la vuelta de la esquina.

Para saber más:

                                      CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 20 de junio de 2020

martes, 16 de junio de 2020

Convives COMPARTE. El día después ya es hoy


Paqui Olías es maestra. Licenciada en Ciencias de la Educación y en Antrpología Social y Cultural. Ha sido directora escolar, directora de Centro de Fornación del Profesorado en Sevilla y ha trabajado en la Consejería de Educación. 
Destacamos de ella su compromiso vital con la educación pública.
Justo antes de incorporarse al equipo coordinador de Convives, escribe y comparte esta reflexión.


Por más que se afirme, nos iremos dando cuenta paulatinamente, esta epidemia tendrá necesariamente muchos efectos colaterales y nos hará cuestionarnos muchas cosas a todos los niveles, sanitarios, sociales, familiares, económicos, educativos, culturales que tardaremos tiempo en digerir y en rutinizar. Muchos de nuestro ritos y rutinas cotidianas van a cambiar drásticamente y nos obligará a crear una nuevas-reconstruidas- en un proceso de adaptación a esta nueva realidad.

Y si esta, constatamos, que será nueva en todos los órdenes de la vida, también lo será, debe serlo, para las familias, para la escuela, para la educación, para el profesorado, porque nuestro ritual educativo, nuestra gramática escolar, nuestra institución, se ha tambaleado por un virus. Como decía Haruki Marukami “cuando salgamos de la tormenta ya no seremos las mismas personas que habíamos entrado en ella”.

Nada será igual tras esta pandemia que nos azota y nos asola, tampoco para nuestros niños y niñas que habrán vivido una, de las mayores experiencias de sus vidas. Viviéndola cada uno de ellos de manera muy especial, muy particular, tras sus primeros momentos de asombro (como a todos), de alegría, sin clase, sin profes, sin deberes, sin exámenes, como unas vacaciones en pleno trimestre…¡!que guay¡¡. Seguramente muchos harían planes entre sus amigos y amigas para quedar, verse, charlar. Pero pasados los primeros momentos de estupor, de incomprensión, de miedo, tocaba digerir la nueva realidad… no se podrá salir, no se podrá quedar con los amigos y amigas y …¿qué hago tanto tiempo aquí en casa?, ¿Cómo seguir las clases desde aquí? ¿Cómo me adapto a esta situación?

En un tiempo record, pasada la primera semana de estupor, de indecisión, la institución con su profesorado, las familias y nuestro alumnado han realizado un proceso de adaptación titánico. Por aquí y por allá han surgido experiencias muy valiosas, al amparo o resguardo de la pandemia y forzado por ella, que no se pueden ni deben olvidar, y del que deberíamos extraer lo mejor de ellas. No podemos ni debemos olvidarlas, debemos analizar las evidencias obtenidas en cada tutoría, los avances, los problemas, las desigualdades manifiestas, la brecha digital familiar y un largo etc. Nuestros claustros finales de este curso deberían contribuir a ello.

Y hacerlo además desde la singularidad de cada centro, con la comunidad educativa del aula, que sin duda tendrán mucho que decir de lo vivido; en la seguridad de que serán esas evidencias, las que nos permitan extraer las mejores conclusiones para paliar las debilidades y amenazas observadas, y extender las fortalezas, poniendo en marchas las oportunidades que nos ha ofrecido la pandemia.

Nuestro alumnado, cuando esta etapa de confinamiento termine y se pueda incorporar, tarde o temprano, a su vida habitual, a su nueva realidad escolar, a nuevas rutinas por incorporar; llevarán su mochila cargada de experiencias. Habrán experimentado nuevas formas de convivir con su familia, habrán descubierto maneras de relacionarse con sus hermanos y hermanas pequeñas o mayores, habrán aprendido a organizar el tiempo en la vivienda, ensayado o afianzado fórmulas de colaboración entre todos, de actividades físicas compartidas y seguro que hasta habrán descubierto y sacado del baúl, juegos ya olvidados o inventados nuevos. Y además habrán descubierto que hasta les gusta. Habrán podido hablar y mucho con sus progenitores y en algunos casos, habrán tenido hasta la fortuna de escuchar a sus abuelos y abuelas sobre sus años de escasez, de hambre de la postguerra, sus experiencias vitales. ¡¡Qué fortuna!!

La vuelta a esa “nueva normalidad” nos ofrecerá la oportunidad de abordarla, “conociendoen el sentido antropológico del término, esa experiencia que ha supuesto para nuestro alumnado esta situación vivida

Toda esa experiencia acumulada durante este breve, pero intenso tiempo confinados, será ya parte de su ADN, de su curriculum vital, una importante renta que acumularán, que les acompañará durante mucho tiempo, y del que pueden sacar mucho provecho; y en esta tarea de ayuda el profesorado tendremos un papel esencial.

 La escuela se convierte así en ese lugar imprescindible para hablar de ello, para ayudarles a “desahogarse”, a desahogarnos, hablando con la calma que requieren los “aprendizajes lentos”, los que dejan huella en nuestro comportamiento y en nuestros sentimientos, los que realmente nos marcan en las etapas de nuestras vidas.

Este episodio vivido y compartido socialmente da para mucho, para todo lo que queramos como profesores y profesoras. Naturalmente se puede “despachar” en unas charlas de tutorías (imprescindibles) o se puede convertir en algo más ambicioso, más global, más sistémico. Puede ser todo un Proyecto global o Centro de Interés o Proyecto Interdisciplinar, que tendrá sus ramificaciones en todas las llamadas materias a modo de mapa interdisciplinar. Estamos convencidos y convencidas de que su propuesta generaría en la clase un aluvión, un torbellino de ideas, como solo nuestro alumnado, son capaces, si se les deja hacerlo.

 La creatividad de cada clase producirá todas sus variantes a conocer y a explorar desde las consecuencias sanitarias, económicas, sociales, artísticas, psicológicas, medioambientales, físicas, instituciones implicadas en su respuesta, las dificultades encontradas, sus consecuencias, los organismos comprometidos, la información/desinformación en los medios de comunicación, las noticias falsas vertidas en las redes sociales…..

 Seguro que resultará muy enriquecedor dejarles proponer, en diferentes niveles y etapas educativas, su análisis desde diferentes ópticas científicas:  sociales, sanitarias, psicológicas, tecnológicas, medioambientales, artísticas … para observar como su mirada puede ser mucho más global y sistémica que la mirada curricular con “orejeras”, con exámenes, con materias divididas que muchas veces nos sentimos obligados, o nos gusta dar.

Un proyecto de esta naturaleza sacará lo mejor de cada cual y les proporcionará una capacidad de analizar esta experiencia histórica que les (nos) ha tocado vivir y nosotros como profesores y profesoras, habremos contribuido a guiarles en ella, haciéndoles, sin duda, mejores personas, acompañándolos en su comprensión, a convivir con el riesgo, a comprometerse en una mayor responsabilidad social.. a crear ciudadanía.

Y además puede contribuir a impulsar una forma de trabajar más integradora, innovadora y participativa utilizable y deseable en otros proyectos de trabajo.   

SALGAMOS DE LA TORMENTA SIENDO MEJORES. DÉMOSLE LA OPORTUNIDAD. NUESTRO ALUMNADO NOS SORPRENDERÁ COMO LO VIENE HACIENDO. 

martes, 9 de junio de 2020

Convives en tiempo de coronavirus (8): HAY QUE INCLUIR, YA, LA CONVIVENCIA Y LA COEDUCACIÓN EN LAS TAREAS ESCOLARES

PIENSO, LUEGO EXISTO, o la traducción literal "PIENSO, LUEGO SOY" . Existimos en la medida que movilizamos el pensamiento DESDE ACTITUDES CRÍTICAS Y ANALÍTICAS DE LA REALIDAD, somos más libres cuanta más formación e información veraz sustentan nuestras decisiones, decidimos mejor cuando disponemos de diferentes modelos de referencia. 


El impacto en la educación producido por el confinamiento del Covid19 ha supuesto un paréntesis educativo al tener que improvisar una adaptación curricular a la enseñanza a distancia. Se le añadía el pensamiento de que serían pocos días y volveríamos a encontrarnos en las aulas.  

Analizando lo acontecido, podemos observar  que no ha sido así y que en las propuestas al alumnado, lo urgente pospuso lo importante y en consecuencia sólo los contenidos "bien consolidados" han sido protagonistas en las tareas escolares de estos días. 

Las llamadas áreas transversales quedaron atrás, salvo ocasiones, empujadas por  las matemáticas y la lengua. Una importante valoración a considerar para repensar las propuestas con vista al futuro.  Y que de momento hay que ponerle remedio, ¡YA¡.


Hay que incorporar la COEDUCACIÓN y la CONVIVENCIA EN LAS TAREAS VIRTUALES. Hemos de buscar las mejores herramientas que permitan TRANSVERSALIZARLAS y que el ENSEÑAR A PENSAR y a TOMAR DECISIONES sea un hábito cotidiano del alumnado.

Volvamos a darle a la COEDUCACIÓN la visibilidad e impulso que necesita.
Volvamos a darle a la CONVIVENCIA POSITIVA contenidos explícitos que la alimenten. Volvamos a incorporar las técnicas sistematizadas de ENSEÑAR A PENSAR.
Tenemos que transversalizar valores igualitarios de convivencia en todas las materias y en todas las tareas. Podemos hacerlo desde textos, datos y ejemplos para la paz, para la igualdad.


Hay que criticar, cuestionar y visibilizar DOGMAS ALIENANTES DE LA PUBLICIDAD, DE LA SOCIEDAD PARA EL CONSUMO, LA COMPETITIVIDAD, deconstruir los DOGMAS DEL PATRIARCADO QUE  ESTEREOTIPAN LA REALIDAD BINARIA Y JERARQUIZAN LA VALÍA DE LAS PERSONAS. Son Dogmas que como mantras omnipresentes nos repiten continua y permanentemente todos  los agentes socializadores y sólo la educación puede dar las competencias necesarias para cuestionarlos y así posibilitar al alumnado construir el propio pensamiento.


Hemos de proponer supuestos alternativos en resolución pacífica de conflictos, que permitan modelar referentes positivos, formas alternativas de gestionar lo que nos pasa; es importante plantear continuos dilemas morales al alumnado. Proponerles actividades que posibiliten el consenso y el disenso, que lo tengan que argumentar.


Podemos proponer actividades donde el alumnado exprese lo que siente, sus dudas, sus miedos, sus vivencias, propiciar actividades que exijan cooperación para realizarlas, que posibiliten intercambios horizontales entre iguales.


Es necesario ofrecer  tareas de sistemático análisis crítico de lo que vemos  y oímos, ofrecer modelos alternativos de igualdad.


Es necesario promover análisis al modelo económico hegemónico y poner la creatividad del alumnado a trabajar en modelos sostenibles que den esperanza al futuro  y promuevan la conservación de este planeta que tenemos, que aún es azul y verde, que sostiene la vida.


Hemos de alzar la voz y promover el debate en los grupos docentes de coordinación para que de forma transversal, y de forma explícita la coeducación y convivencia se incorporen en las propuestas de trabajo cotidianas


Verdaderamente Educamos en la medida que trabajamos cuatro competencias en el alumnado: aprender a pensar, aprender a ser, aprender a convivir y aprender a aprender. Lo demás es consecuencial.

Necesitamos cultivar mentes pensadoras, que busquen, que indaguen, propuestas que inviten a buscar al alumnado y al profesorado, las propias respuestas. 

CONVIVES. Asociación para la convivencia positiva en los centros educativos. 9 de junio de 2020