lunes, 31 de agosto de 2015

CARTA DE ALBERT CAMUS A SU MAESTRO

CARTA DE ALBERT CAMUS A SU MAESTRO

París, 19 de noviembre de 1957

Querido señor Germain,

Dejo que la conmoción que me rodea en estos días disminuya un poco antes de hablar con usted desde el fondo de mi corazón. Se me acaba de dar un honor demasiado grande, que ni yo he buscado ni he solicitado.

Pero cuando me enteré de la noticia mi primer pensamiento, después de mi madre, era para usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que extendió hasta el pequeño niño pobre que yo era, sin su enseñanza y su ejemplo, nada de todo esto habría ocurrido.

Yo no suelo hacer demasiado este tipo de honores. Pero al menos quisiera aprovechar esta oportunidad para decirle lo importante que ha sido y sigue siendo para mí, y para asegurarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que puso todavía vive en uno de sus pequeños escolares que, a pesar de los años, nunca ha dejado de ser su alumno agradecido. Le abrazo con todo mi corazón.

Albert Camus




CARTA DIRIGIDA A ALBERT CAMUS POR SU MAESTRO DE PRIMARIA, GERMAN LOUIS.

Mi pequeño Albert:

He recibido, enviado por ti, el libro Camus, que ha tenido a bien dedicarme su autor, el señor J.-Cl.Brisville.

Soy incapaz de expresar la alegría que me has dado con la gentileza de tu gesto ni sé cómo agradecértelo. Si fuera posible, abrazaría muy fuerte al mocetón en que te has convertido y que seguirá siendo para mí "mi pequeño Camus".

Todavía no he leído la obra, salvo las primeras páginas. ¿Quién es Camus? Tengo la impresión de que los que tratan de penetrar en tu personalidad no lo consiguen. Siempre has mostrado un pudor instintivo ante la idea de descubrir tu naturaleza, tus sentimientos. Cuando mejor lo consigues es cuando eres simple, directo. ¡Y ahora, bueno! Esas impresiones me las dabas en clase. El pedagogo que quiere desempeñar concienzudamente su oficio no descuida ninguna ocasión para conocer a sus alumnos, sus hijos, y éstas se presentan constantemente. Una respuesta, un gesto, una mirada, son ampliamente reveladores. Creo conocer bien al simpático hombrecito que eras y el niño, muy a menudo, contiene en germen al hombre que llegará a ser. El placer de estar en clase resplandecía en toda tu persona. Tu cara expresaba optimismo. [...]

He visto la lista en constante aumento de las obras que te están dedicadas o que hablan de ti. Y es para mí una satisfacción muy grande comprobar que tu celebridad (es la pura verdad) no se te ha subido a la cabeza. Sigues siendo Camus: bravo. [...]

Hace ya bastante tiempo que no nos vemos. [...]

Recuerda que, aunque no escriba, pienso con frecuencia en todos vosotros.


Revista Convives Nº11 Bienestar del docente y Convivencia